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mayo 31, 2012

¿Cuántas veces se puede nacer?

Ayer y hoy me ha pasado en Facebook algo bien interesante. Recibí mucho cariño de amigos míos por el nacimiento de mi nieto.

Dante nació hace casi un año y medio. Pero ayer un amigo poeta me saludó y felicitó por su nacimiento. No sé si lo hizo porque finalmente cumplió con una tarea que se había propuesto tanto tiempo atrás, o guiado por alguna epifanía, o porque le parecíó que era bueno recordarme aquel acontecimiento tan hermoso. Lo cierto es que lo siguieron algunos amigos más como si el nacimiento de Dante se hubiera producido recién ahora.

Es cierto. Para algunos amigos Dante nació recién ahora, lo sé porque les pregunté. Y para mí Dante va por su segundo nacimiento y yo nazco otra vez como abuelo.

Me encantan los segundos y terceros y más nacimientos. Yo he tenido varios y espero tener muchos más. Les paso sólo dos:

  • Mi primer recuerdo. Una pared pintada de verde claro, me envuelve y gira brillante como el agua de un lago: estoy bajando la escalera de un hotel en Córdoba de la mano de mi madre. Ese recuerdo me abrió otros fascinantes. Por ejemplo, la cara con trenzas de una chica que trabajaba en el hotel y que me llevaba al pueblo por un puente sobre el río a comer churros. Ella usaba alpargatas y una pollera que se agitaba con el viento.
  • Horas sin rastro. Una vez yo estuve fuera de mí diez minutos. Mi conciencia se apagó y no registró nada: no sé dónde estuvo mi cuerpo. Me contaron que salí volando sobre mi moto en una maniobra imposible para evitar a una chica que cruzó de repente sin mirar. Quedé tendido. Dónde estuve esos diez minutos? Para mí no viví esos diez minutos. Desperté en una cama de hospital, como corresponde a un nacimiento estos días. No lloré pero me dolía todo y dos enfermeras me tomaban de los hombros.

La otra cosa que se me ocurre es que la hermosa onda que me tiraron mis amigas y amigos es un producto de la fluidez de Facebook y tantas aplicaciones que ofrecen una narración que transcurre como el agua de un río, empieza cuando entramos y termina cuando salimos.

Somos nosotros los que construimos esa narración dándole un sentido que siempre será tan individual y fragmentario como nuestra atención y nuestro interés y nuestro deseo. Tan fragmentario como la lectura de una página de un libro abierto al azar, o como la visión de una película a la que llegamos tarde y nos vamos enseguida. Una narración en presente contínuo.

Este fluir tiene ventajas. Yo disfruté mucho recibir nuevos abrazos virtuales y palabras lindas por el segundo nacimiento de Dante y de mi lazo maravilloso con él. Fue un calorcito en el pecho. Y espero que otros amigos o amigas rescaten más cosas mías en Facebook y las pongan otra vez en vida. Yo voy a hacer lo mismo con ellos.

Me gustaría que me contaran otros nacimientos en Facebook o en otra parte si les gusta la idea.

Categorías: Redes sociales

2 Comentarios

2 respuestas hasta ahora

  • 1 clara // may 31, 2012 a las 15:26

    Que hermoso texto Pa. Con Dante naciste como abuelo y yo naci como madre, recuerdo ese día como uno de los mas felices de mi vida.
    Los dos te queremos muchísimo.
    Que buena idea la de nacer varias veces, que bueno pensar el primer recuerdo como un nacimiento, me encanto.
    Te quiero
    Tu hija, la mamá de Dante
    Clara

  • 2 Juan Cruz // abr 26, 2013 a las 14:26

    Buen Tema me encanto

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