¿Pero roban o no roban?
[Nuevamente, esta es una versión ampliada de la columna que publiqué en el diario Perfil el 15 de noviembre. Aquí pude relatar más ampliamente la muy instructiva discusión en el Monaco Media Forum. También aporté más referencias sobre la llamada economía de los links.]
Una educada y rabiosa discusión entre empresarios mostró esta semana en Mónaco los términos de la pelea entre viejos y nuevos medios y periodismos.
De entrada, ventaja para la ortodoxia. Son dos contra uno.
Ortodoxo 1, Mathias Dopfner, alemán, 47 años, CEO de la más poderosa empresa de diarios europea, la alemana Axel Springer. Ortodoxo 2, Christine Ockrent, belga, 65 años, CEO de France 24, una versión francesa y estatal de CNN.
La alternativa: Arianna Huffington, greco-estadounidense, 59 años, cofundadora y editora jefa de The Huffington Post, publicación online que compite por influencia en las elites con los diarios tradicionales de Estados Unidos.
Christine, la moderadora, arranca felicitando a Mathias por las ganancias de su empresa, y Mathias se explaya encantado; no menciona un aspecto doloroso de su éxito, los despidos que están acompañando a la crisis de los grandes medios.
El pié que Christine le da a Arianna es, en cambio, una zancadilla:
-¿Vos dirías que ustedes producen noticias o que –de una manera muy inteligente y exitosa- agregan noticias producidas por otros?
Cuando Arianna explica que su sitio produce sus propias noticias, y selecciona, jerarquiza y contextualiza noticias de otros, Christine vuelve con su vozarrón a la pregunta retórica:
-¿Así que vos realmente decís que ustedes producen noticias?
Arianna sigue imperturbable y paciente con su explicación. Mathias retoma la palabra, tan contento con la apacible Arianna que sale a defenderla y a aplicarse él mismo una dosis de realismo:
-En gran parte ellos sólo toman materiales de otras fuentes pero, para ser honestos, el periodismo tradicional también hace eso. Muy raramente tenés algo verdaderamente exclusivo; las investigaciones son una excepción.
Noten que este Mathias aún relajado y generoso admite algo que generalmente se calla: una buena parte de lo que publican los grandes medios son materiales que no podrían cobrarse. La originalidad y la alta calidad son raras.
Pero Arianna no se deja aplacar por la buena onda. Toma el pequeño puñal con que Mathias se rasguñó y lo hunde. Dice una verdad aplicable en cualquier país del mundo pero rara vez pronunciada: una causa de la baja calidad es que los periodistas tradicionales “venden su independencia a cambio de acceso“, y cita el pobre desempeño de los grandes medios en la guerra de Irak y en la crisis financiera.
Los periodistas, dice, se dejaron manipular alegremente por Bush y por los CEOs de los bancos. Aceptaron sin ninguna evidencia que Saddam tenía “armas de destrucción masiva“y, luego, acompañaron alegremente a los CEOs de los grandes bancos cuando aseguraban que el sistema financiero era fuerte y sano. De pronto Arianne, siempre sonriente, se manda sin más al tema central:
-A menos que ofrezcan pornografía, y pornografía pesada, o información financiera muy especial, no van a tener éxito levantando paredes en torno de sus contenidos (eso fue para Rupert Murdoch, campeón de los cobradores de contenidos). Su modelo es el modelo del pasado. La economía de los links es el futuro.
Arianna se refiere al modelo de negocios de la gratuidad. Un ejemplo lo explica: msnbc.com da gratis los contenidos de la cadena televisia NBC a cualquier sitio, blog, etc. Pero la única manera de reproducirlos es con un software de la compañía que incluye avisos. Los avisos, por supuesto, los cobra msnbc.com. ¿Qué gana el site que los aloja? Obtiene gratis contenidos atractivos y caros de realizar, logra más visitas y así tiene potencialmente más oportunidades de negocios.
Jeff Jarvis, el profeta de la “link economy“ explica: “El contenido es una carga en términos de costos; es algo necesario para conseguir los links. Pero por sí mismo el contenido no puede conseguir valor sin una audiencia, esto es, sin links (…) Los links son la nueva moneda de los medios“.
Arnon Mishkin, su antagonista, dice tener un estudio que demuestra que la mayoría de los usuarios de agregadores de noticias leen sólo los títulos y jamás visitan el sitio donde se originó el contenido para leer la noticia completa; con lo cual, el agregador gana más que el que pagó el costo de producir el contenido. Arianna diría que en el Huffington Post no ocurre eso.
Mathias se enoja con Arianna. Dice que la gratuidad es un producto de “comunistas“ (¡uau!) que asocian la gratuidad con la democracia. Y despliega su lógica: si todos los contenidos son gratis, nadie va a invertir en contenidos. Si algo te gusta mucho, tenés que pagarlo. Mathias está por perder la paciencia, supone que si no es negocio para los grandes medios tradicionales no lo será para nadie.
Y se arriesga. Sostiene que haber dado acceso gratis a sus contenidos fue el gran error de los diarios y que ninguna “pared“ lo resolverá. Que la gente querrá pagar si se le ofrecen contenidos de calidad y micro pagos sencillos de hacer. Y que su empresa logrará cambiar con seducción y paso a paso los hábitos de la gente. Sólo hace falta, dice, respetar la propiedad intelectual. No como hacen ustedes, que “roban“ contenidos.
¡Para qué! Arianna se enoja. Mathias dice que hablaba “en general“ pero ya es tarde. Llegamos al climax.
Ella jura que respeta los derechos de autor. Que nadie le ha reclamado por eso. Al contrario, le piden que tome sus contenidos “porque nosotros llevamos un tráfico masivo a sus contenidos“.
¿Roban, como dice Mathias, o no roban? Arianna ha omitido decir que efectivamente, muchos de sus materiales son ajenos. Pero Mathias, y el mismo Murdoch, ocultan que aceptan que sus contenidos sean tomados, por ejemplo, desde Google y desde el Huff Post porque eso les da valor a sus publicaciones. Hace pocos días Murdoch dijo que ya había bloqueado a Google. Hice la prueba: copié un título de su Wall street Journal, lo busqué en Google y, cual Harry Potter, atravesé limpiamente la pared de Murdoch.
Murdoch amenaza con cobrar en pocos meses más. Mathias espera hacerlo a lo largo de un proceso y dice que los celulares serán su herramienta principal. Dice que la calidad es clave y culpa a los periodistas: “la crisis del periodismo tradicional es una crisis del periodismo. No es problema de los canales de distribución: se debe a que los que piensan (¡sí, dijo eso!), los periodistas, no hacen bien lo suyo“.
¿Y los empresarios de las empresas periodísticas? ¿Estaban en otra película?, digo yo. Pero enseguida el mismo Mathias parece admitir sus culpas: “Estamos suicidándonos por miedo a morir. Eso es lo que está pasando en el campo del periodismo tradicional“. Muchos empresarios de medios creen que regalar sus contenidos es un suicidio. Arianna, es obvio, cree lo opuesto.
Mathias imagina un proceso de diez años y un futuro en que habrá contenidos pagos y también gratuitos. Mira a Arianna y traza una metáfora bien alemana: “Si querés regalar cerveza, hacelo. Pero que sea tu propia cerveza“.
Arianna le toma el pelo, condescendiente:
-En diez años ya habrás sabido que el futuro es gratis.
-Nos vemos en diez años -dice Mathias, levantándose.
La pelea transcurre por ahora en Europa y Estados Unidos pero lo que ocurra tendrá efectos en nuestras tierras. No hace falta esperar diez años para opinar. Hagan sus apuestas.
Ah… como ya habrán adivinado, no robé nada. Reconstruí la discusión de Arianna y Mathias con este video…
Categorías: Medios masivos · gratuidad · link econmy · periodismo




8 respuestas hasta ahora
1 Manuel Frascaroli // Nov 16, 2009 a las 2:51
El camino de los Rupert Murdoch es aquel que ya han transitado grandes grupos multimedia que han aprendido la lección y un precio bastante alto por caso PRISA con El País que perdió el liderazgo absoluto en terminos de audiencia (necesaria para obtener rentabilización en modelos de negocio como el de los viejos medios electrónicos -radio y tv abiertas) y en términos economicos financieros. Fue tan negativa la experiencia que jamás se repuso y el lugar que ocupaba como fuente de primera consulta en todo el mundo castellanoparlante pasó a ser ocupado comodamente por El Mundo. Y quien hubiera pensado que el diario con una marca globalmente reconocida (al menos en occidente y muy especialmente en Iberoamerica), considerado además como el mejor diario de habla hispana fuera a cosechar tan poco…
En el blog de Francis Pisani hay una recomendación de un artículo académico que escribí hace ya varios años por el tema de los modelos de negocio (http://pisani.blog.lemonde.fr/2005/11/23/2005_11_le_site_de_clar/ ), ya que fue una parte sustancial de mi tesis doctoral que hice en el programa de Organización y Gestión de las Empresas Informativas en la Univ, Complutense de Madrid.
El articulo en cuestión: El problema económico de los sitios informativos en Internet: ¿del modelo publicitario al modelo de pago por contenido? http://www.cibersociedad.net/textos/articulo.php?art=27
Saludos
2 Roberto Guareschi // Nov 16, 2009 a las 19:16
Hola Manuel, hasta ahora se trata de anuncios nada más. Ahora falta que los grandes se pongan de acuerdo y se lancen todos a cobrar al mismo tiempo, algo muy difícil de realizar hasta por razones legales: en EE.UU por ahora está prohibido. Pero en todo caso para cobrar tendrán que tener contenidos de una calidad que la mayoría de ellos no están en condiciones de producir. No lo hicieron en su apogeo, durante décadas, porque (según su lectura) el mercado no se los exigía. Ahora 1) han perdido fortaleza economica y les costaría mucho más mejjorar su calidad. Y 2) sería una inversión muy incierta porque el mercado ya no se los exige (hay abundancia de información).
3 Acceso e independencia | Blog de Viajes // Nov 23, 2009 a las 7:50
[...] cita a Arianne Haffington está tomada de una entrada del blog de Roberto Guareschi. Llegué a esa entrada gracias a la recomendación de Manuel Frascaroli en [...]
4 Acceso e independencia | Por Latino America // Nov 23, 2009 a las 13:03
[...] cita a Arianne Haffington está tomada de una entrada del blog de Roberto Guareschi. Llegué a esa entrada gracias a la recomendación de Manuel Frascaroli en Twitter. [...]
5 Eduardo Arriagada // Nov 23, 2009 a las 15:56
Roberto:
Te invito a mirar una presentación que hice sobre este tema, aquí va el link: http://www.blogsuc.cl/2009/11/21/lo-supe-por-twitter/, tiene texto, presentación en slideshare, hasta video… en ella trato de explicar el porqué de la postura de Murdoch en el contexto de los medios post-twitter.
Creo que hay argumentos para defender la necesidad de las paredes tan cuestionadas, incluso es probable que el mercado facilite su levantamiento futuro. En realidad hasta ahora no hay nada cerrado, tal como tu lo dices, los artículos que supuestamente el WSJ tiene para suscriptores son rescatables si uno coloca el titular exacto en el buscador de Google, es un truco periodístico muy usado.
Creo que deberías leer el último libro de Auletta, Googled, que lo cito mucho en mi presentación, me quedo con otra frase de él que muestra el problema: “I was smacked in the face with this realization when my friend Keneth Lerer, who started The Huffington Post with Arianna Huffington, mentioned in the summer of 2008 that he had hired a single twentysomething employee to launch its local Chicago online edition”…
6 Claudio Albornoz // Nov 23, 2009 a las 18:32
Hola Roberto..
Mi nombre es Claudio Albornoz, soy Director de una agencia de publicidad (CPProximity), Presidente del Capítulo Agencias de AMDIA (Asociación de Marketing Directo e Interactivo de Argentina) y Docente Universitario (en la Universidad de Palermo).
Más allá de los títulos, me contacto contigo por 3 motivos..
El primero es para contarte que es un placer leerte cada domingo en Perfil, abordando temáticas que me apasionan terriblemente como hombre de comunicaciones y marketing que soy. Tus artículos son, muchas veces, las bases de amplios debates entre mis alumnos y mi equipo de trabajo. Gracias por esto. Coincido generalmente con tu forma de pensar y de repensar estos tiempos fantásticos donde las redes aparentemente están transformando todo. El periodismo incluido. Leer a alguien con tu trayectoria, alguien “de la vieja escuela” pensar como pensas está muy bueno.
El segundo tema, y referido a los artículos, es solicitarte la posibilidad de publicar algunos de ellos en nuestro blog (www.tendenciasdirectas.com.ar). Realmente entiendo que enriquecería mucho el trabajo que estamos haciendo en relación a reflejar las tendencias del mercado. En este caso, del periodismo (sin ser un blog dirigido a periodistas).
El tercer tema, y último, es contarte que estaré organizando a pedido de la facultad un Seminario sobre Marketing y Redes y me gustaría contarte entre los disertantes. Todavía no tengo fecha exacta, estoy madurando los temas y los speakers, pero sería un honor poder contarte entre los speakers y que puedas dar tu punto de vista y contar tu experiencia.
Desde ya te súper agradezco tu tiempo, un placer de nuevo en contactarme contigo y espero podamos seguir en contacto.
Aguardo tus comentarios.
Te mando un abrazo.
Claudio Albornoz
albornozc@cpproximity.com.ar
clau045@yahoo.com.ar
7 Roberto Guareschi // Nov 25, 2009 a las 6:31
Hola Eduardo, gracias por tu comentario. Leí tu presentación y comparto mucho de lo que decís. Sobre todo lo que se refiere a la telefonía móvil como el próximo gran territorio de internet y un lugar donde será más facil cobrar por contenidos.
No comparto tu idea del rol de los medios tradicionales. Entiendo que lo que Google (y, sobre todo, la mera existencia de internet) vienen a quebrar no es una “magia“, algo que debaños añorar, sino un control que los grandes medios tradicionales ejercieron sobre el territorio de la mediación y del periodismo que correspondió a una época y sus tecnologías. Lo que internet y Google hicieron fue romper el lazo entre contenidos periodìsticos y avisos, un modelo de negocios.
Pienso que vienen años de transición, de búsquedas por ensayo y error. Se está terminando un tipo de periodismo. Y hay otros periodismos en formación, que suponen la participación de los lectores; distintos grados de participación y de eficacia. En el medio hay y habrá retrocesos, fracasos.
En cuanto a los medios tradicionales, algunos se adaptarán (de hecho algunos cambian muy creativamente) y encontrarán su modelo de negocios (algunos podrán cobrar por sus contenidos). Otros desaparecerán.
Lo que ya empieza a desaparecer como expresión dominante de periodismo es el periodismo de aula magna: yo hablo; ustedes, callados. En todo caso, el que calle será porque quiere.
Yo leo en tu texto una añoranza de aquel periodismo y de aquellas empresas cuando decís “más allá de sus limitaciones son (…) empresas capaces de realizar buenas reuniones de pauta, que tienen una redacción numerosa capaz de cubrir sectores variados y hacer buen periodismo, algo que no se puede hacer en forma individual“.
Comparto que el periodismo “no se puede hacer en forma individual“; con el agregado de que ahora el periodismo le puede dar una dimensión inédita a lo colectivo sin anular por eso a lo individual.
¿Cómo haremos para construir un periodismo eficaz cuando el periodismo deja de ser un negocio extrordinario y tal vez ni siquiera sea un gran negocio? Este es, para mí, un problema principal. Y, me parece, esta es una manera de plantearlo que puede despejar el terreno de cuestiones afectivas. Hay varias fórmulas que ya se están aplicando, vos las conocerás: por ahora son búsquedas.
Otra pregunta principal es, a mi entender, ¿Cómo haremos para que el periodismo pueda ser una herramienta de participación política en este momento histórico, aprovechando la fuerza creativa de la gente? Nunca existió el grado de conexión que hoy tenemos: hace falta un periodismo para esta época. Yo pienso que los periodistas podemos ser parte de un vasto esfuerzo para que esa conexión tenga profundidad, eficacia y ética.
Pienso que no corremos el riesgo de entrar en una Edad Media y de perder para siempre los logros de una Atenas. Muchísimas veces el periodismo no ha sabido cumplir con su tarea, con los ojos bien abiertos y independencia. Y menos en nuestros países donde ha corrido tanta sangre. No es una acusación que hago sólo a nosotros los periodistas: es un problema de la sociedad y sobre todo de los sectores dominantes. Ya sabemos del paupérrimo desempeño del periodismo de EE.UU. con Irak y con la crisis de las hipotecas, etc. Paupérrimo fue, pese a los miles de millones de dólares que gana y gasta en su operación.
Digo esto porque en la añoranza hay una idealización: la calidad del periodismo tradicional nunca fue constante y siempre fue infrecuente. No creo que el NYT (para nombrar a uno de los mejores) haya sido la cumbre y que ahora sólo viene un declive definitivo.
Es posible que haya un declive del periodismo. Los grandes diarios están endeudados, más vulnerables a presiones; echan gente, cierran corresponsalías, etc. La tarea de los périodistas (y de otros interesados en el tema) es resolver los problemas principales. ¿Cómo construir un periodismo eficaz, participativo, ético, sustentable?
De entrada, tenemos muchas ventajas respecto del viejo periodismo: la derrota nos obliga a ser humildes, y la tecnología y el espíritu de la época nos facultan para hacer un periodismo más rico, activo y participativo. Habrá que ver si lo conseguimos. No creo que los seres humanos podamos prescindir de una herramienta política tan valiosa como el periodismo. Si los periodistas no lo logramos, lo harán otros y le pondrán otro nombre a su oficio.
Cuando subrayás que las ganancias de los diarios en el papel son mucho más grandes que las que logran online, creo que articulás tu reflexión desde un mundo que está terminando, el de los diarios de papel. Es comprensible que ganen más con el papel porque son medios concebidos desde esa tecnología y esa cultura. Algunos se podrán reconvertir. Pienso que el NYT puede reconvertirse porque se lo ve con enorme creatividad y respeto por la gente y por el periodismo. Pero se salvará si es que deja de verse como un medio generalista y deja de creer que, si hace mil cosas para miles de públicos, se convierte en una publicación de nicho.
Con respecto a los comentarios que hacés sobre mi última columna, comentarios que agradezco mucho, quiero decirte que yo no estoy en contra de cobrar los contenidos. Creo que sólo podrán cobrarse aquellos contenidos valiosos; ya no podrán cobrarse los contenidos commodity como se hace en papel. ¿Te imaginás El Mercurio queriendo cobrar sus contenidos? ¿Y Clarín? Esos y muchísimos otros buenos diarios generalistas tendrán que producir otros contenidos para poder cobrarlos… Los que tienen hoy , incluso algunos muy buenos, son contenidos genéricos precisamente porque son diarios generalistas. ¿Qué contenidos económicos de esos diarios podrían competir con los de una publicación especializada en economía?
Creo que cuando ponés de relieve el hecho de que la operación de los grandes medios es una operación muy cara, no tenés en cuenta que eso mismo no le otorga valor a los contenidos que producen. Siguen siendo, en muchos casos, contenidos que no tienen gran valor por más que sean caros de producir: porque no son originales, porque no tienen mucho valor agregado. En todo caso hay un problema en el modelo de producto y/o de negocio y/o en el sistema de producción. Por supuesto que algunos tienen contenidos caros de producir y muy valiosos para ciertos públicos, y encontrarán una forma de cobrar por eso. El WSJ es una prueba muy elocuente.
Los medios tradicionales no se equivocaron cuando salieron gratis en internet. No fue un acto de generosidad sino de realismo, aunque ahora crean que se equivocaron. Estaban defendiendo sus marcas y sus territorios. Pienso que si no lo hubieran hecho, hoy estarían peor: no tendrían ni las exiguas ganancias que hoy tienen online ni -esto es muchísimo más importante- la experiencia que tienen hoy en lo digital. Lo que les pasó a la mayoría es que su compromiso con internet fue escaso y a desgano. Estaban, y muchos siguen estando, mal preparados para el cambio.
Ahora tenemos la posibilidad de mejorar el periodismo. Yo creo que es posible hacerlo.
Por último, insisto, habrá contenidos pagos; habrá menos gratuidad que hoy día. Con dos acotaciones: Ningún contenido commodity podrá ser cobrado. Pero el movimiento hacia menos gratuidad englobará al periodismo y a otros contenidos como ya ha ocurrido con la música.
8 Periodismo digital y convergencia « Datos y TICs // Abr 6, 2010 a las 13:18
[...] Guareschi y otra nota sobre el mismo debate [...]
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