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	<title>Blog de Roberto Guareschi &#187; General</title>
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		<title>El Times abre una ventana</title>
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		<pubDate>Sun, 28 Mar 2010 10:39:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde el lunes pasado, el New York Times abre una ventana a su operación interna. Difunde por video en internet parte de la la reunión de editores de tapa -alrededor de las 10.40 de la mañana- y las conversciones que poco después algunos periodistas mantienen para ampliar las noticias ya vistas y analizar otras. Se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde el lunes pasado, el New York Times abre <a href="http://video.nytimes.com/video/2010/03/22/continuous/1247467418484/timescast-march-22-2010.html">una ventana</a> a su operación interna. Difunde por video en internet parte de la la reunión de editores de tapa -alrededor de las 10.40 de la mañana- y las conversciones que poco después algunos periodistas mantienen para ampliar las noticias ya vistas y analizar otras. Se pude ver todos los días al mediodía de Nueva York. Se llama Timescast.</p>
<p>Las reuniones se realizan en el flamante edificio del NYT, en una vasta sala con una pantalla donde se proyectan materiales que forman parte en ese momento de la edición online, videoconferencias con corresponsales, etc. Asisten más de 30 editores.</p>
<p><span id="more-206"></span></p>
<p>Todavía se critica la conveniencia de la mudanza a ese costoso edificio cuando la empresa ya estaba en problemas: tuvo que aceptar el ingreso del hombre más rico del planeta, el mexicano <a href="http://topics.nytimes.com/top/reference/timestopics/people/s/carlos_slim_helu/index.html">Carlos Slim, como accionista</a> a cambio de un préstamo de U$S 250 millones.</p>
<p>El objeto de la reunión de tapa es definir los temas principales del día. Las reuniones del NYT eran sacrosantas hasta ahora. Sólo se participaba en ellas por invitación y como oyente. Las invitaciones eran infrecuentes. Había un compromiso tácito de confidencialidad.</p>
<p>Yo tuve la suerte de participar varias veces gracias a amigos de ese diario. La primera fue en los 80, en el viejo edificio de Times Square, atiborrado de escritorios, en una sala no muy bien iluminada, con muebles muy modestos.</p>
<p>Esa visita, otra en los 90, y otras a otros diarios, fueron oportunidades para aprender. Me impresionaba la preparación con que los editores llegaban a la reunión de tapa. Tenían claramente definido su tema principal: podían defenderlo con argumentos sólidos, evaluar sus antecedentes y sus consecuencias previsibles.</p>
<p>Las reuniones de tapa que se difunden ahora parecen una módica iniciativa para dar transparencia al trabajo del diario y ofrecer al público un suerte de noticiero de mediodía. Están editadas, de modo que es posible que nos estemos perdiendo discusiones interesantes.</p>
<p>La reunión es presidida por Jim Roberts, subeditor ejecutivo. Algunos de los temas principales del lunes 22. La editora de internacionales propone un escándalo mayúsculo: tres empleados de minera <a href="http://topics.nytimes.com/top/news/business/companies/rio-tinto-plc/index.html?scp=1-spot&amp;sq=rio%20tinto&amp;st=cse">Rio Tinto</a>, basada en Londres, admitieron haber recibido coimas en China y ella espera revelar, en el resto del día, los complejos procedimientos de la corrupción en China. No lo logró cabalmente.</p>
<p>Para el subeditor de la sección Economía, su tema principal era la posibilidad de que <a href="http://www.nytimes.com/2010/03/24/technology/24google.html?scp=1&amp;sq=google%20china&amp;st=cse">Google se fuera de China</a> después sufrir ataques de hackers y la censura a los resultados de búsquedas. (Google mudó su operación a un site no censurado en Hong Kong, territorio chino con otra legislación)</p>
<p>Para el editor de Internacionales, la gran historia era la aparición de nuevas y muchas evidencias de abuso de niños por un sacerdote católico alemán. La incógnita era cuánto sabía Ratzinger, hoy Papa y por entonces arzobispo de la arquidiócesis donde estaba destinado aquel sacerdote. En la publicación del día siguiente el diario agrega un dato importante: hubo un <a href="http://www.nytimes.com/2010/03/26/world/europe/26church.html?scp=5&amp;sq=ratzinger%20abuse&amp;st=cse">memo</a> a Ratzinger donde se le informaba que el sacerdote condenado por la justicia, apenas había empezado un tratamiento y ya sería enviado a otra parroquia. Allí siguió abusando de niños.</p>
<p>El lector puede atisbar cómo se van construyendo las noticias y que resulta de eso. No es una apertura completa: seguro que faltan discusiones sobre puntos de vista que siempre forman parte de las reuniones de tapa en todo el mundo.</p>
<p>Un colega hizo un comentario inteligente: esto debería haber ocurrido hace diez años. Se puede discutir la fecha. Pero es cierto que una iniciativa así, en un medio tradicional de semejante relevancia, hubiera ayudado temprano a construir credibilidad con transparencia.</p>
<p>Es probable que en el año 2000 nadie en el NYT creyera que hiciera falta. Hace 10 años los medios tradicionales vivían en otra cultura, donde las amenazas a su hegemonía parecían muy lejanas o inexistentes. Hoy el Timescast parece poco y tarde, pero nunca inútil. Para periodistas y no periodistas, es una buena oportunidad para aprender y para evaluar al diario: sugiero comparar lo que se discute en la reunión con lo que se publica en días siguientes.</p>
<p>Otro mérito del NYT es su voluntad persistente de innovar, de ensayar en difíciles circunstancias cuando sus acciones caen y la quiebra es un rumor. Es evidente: entiende que su principal riqueza es la calidad de su periodismo y su credibilidad. Se necesita coraje y convicción para mantenerse en ese rumbo cuando los recursos escasean y la sobrevivencia está en juego.</p>
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		<title>La foto de Lucas</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Mar 2010 11:20:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Este texto fue publicado hoy en Perfil. Acá le mejoré el título (creo).
He quitado los links a la foto para no mostrarla. Agradezco la observación de “chapita“ en Twitter:  “si te parece horrorosa la foto, por qué la retuiteás difundiéndola?  “
&#8212;&#8212;&#8211;
¿Actuaron bien los medios que publicaron las fotos de Lucas Rebolini desnudo, enfermo? Dos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este texto fue publicado hoy en Perfil. Acá le mejoré el título (creo).</p>
<p>He quitado los links a la foto para no mostrarla. Agradezco la observación de “chapita“ en Twitter:  “si te parece horrorosa la foto, por qué la retuiteás difundiéndola? <img src='http://robertoguareschi.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> “</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>¿Actuaron bien los medios que publicaron las fotos de Lucas Rebolini desnudo, enfermo? Dos posiciones sintetizan caminos para reflexionar. Se trata de una esquematización: hay posiciones intermedias.</p>
<p>Una posición es que la publicación de la foto denuncia las fallas del hospital Fernández ocultas hasta que la revista Veintitres la publicó el jueves. Esas fallas hicieron posible que Lucas escapara del hospital y se abriera una cadena de presuntos acontecimientos que pueden haber causado su muerte: un posible maltrato de los policías que lo redujeron cuando padecía un estado de exitación, su exposición a la intemperie.</p>
<p><span id="more-195"></span>La foto crea conciencia sobre un problema grave, y lo hace con una potencia que de otro modo no se hubiera logrado. La historia del periodismo registra fotos célebres que violaron la intimidad  pero ayudaron a un bien superior: la foto frontal de una niña vietnamita huyendo de las bombas, desnuda y llorando, llevó el espanto de la guerra a las casas de los norteamericanos y ayudó a crear el consenso que hizo posible la paz.</p>
<p>El daño que la publicación produce es menor que el que se provocaría si quedaran ocultas las circunstancias de la muerte. La foto fue tomada en la calle, un ámbito público, y revela un hecho que atañe a todos. La foto sirve al bien público.</p>
<p>La otra posición privilegia el derecho a la intimidad de Lucas y de sus padres y pone en tela de juicio los motivos de los medios que publicaron la foto: desde amarillismo hasta automatismo. Lucas estaba enfermo, totalmente vulnerable, no podía controlar sus actos ni defender su intimidad. Si se trataba de defender un bien común -la salud, la seguridad, la justicia- las publicaciones tenían dos opciones. Una, tibia: publicar la foto con una franja negra que protegiera una parte íntima de Lucas. Otra, radical: no publicarla, entregarla a la justicia y anunciar que se cuenta con esa foto, prueba del maltrato. En este caso se hace la denuncia periodística, posiblemente con menos potencia y eficacia en la conciencia social pero igual eficacia legal.</p>
<p>Yo me identifico con esta última posición.</p>
<p>Sergio Szpolski, presidente del grupo que edita Veintitres, dijo: “La foto solo pone en evidencia (la) situacion con toda la crudeza del caso. Me siento orgulloso del equipo periodistico de Veintitres que protege de este modo la verdad y con ella la memoria“.</p>
<p>Perfil y Crítica Digital publicaron la foto online el viernes. Pagina 12<a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/principal/index.html"> </a>no lo hizo. Para Ernesto Tiffemberg, su director, la foto “no aportaba información y podía ofender y causar dolor“. La Nación eligió un camino intermedio; no publicó la foto online ni en su edición impresa pero sin embargo reprodujo la tapa de Veintitres donde se ve, mínima, la foto en cuestión (2,5 por 2 cm). Carlos Guyot, director de diseño e innovación establece una diferencia entre publicar la foto y publicar la tapa de Veintitres: “la foto no le agregaba valor al lector, podía ofender a algunos de ellos, y ofender también la memoria del hijo de Grimau y a su familia“.</p>
<p>El diario publicó ese día la hora de las dos entradas de Lucas al hospital. Esos mismos datos de La Nación son citados por Perfil online para probar que la foto que publica registra efectivamente el momento en que Lucas ha huído del hospital.</p>
<p>Clarín publicó la foto sólo online y la levantó unas pocas horas después. &#8220;Había tensión entre este testimonio informativo y el derecho a la intimidad. Preferí levantar la foto online. Pero admito que es una cuestión a debatir&#8221;, dijo Ricardo Kirschbaum, editor general. Aprovechó una ventaja de internet sobre el papel: permite corregir y rápido. La edición impresa es definitiva.</p>
<p>La ciudad está llena de cámaras; también los espacios íntimos: cámaras de seguridad, cámaras de celulares. Internet multiplica lo que esas cámaras registran. La tecnología nos conecta como nunca en la historia pero nos quita intimidad. Lo íntimo cobró una nueva complejidad y eso nos presenta nuevos dilemas  a los periodistas. No hay reglas labradas en piedra. Me parece que el mejor camino es la evaluación más cuidadosa posible caso por caso.</p>
<p>Para terminar, se me ocurren dos preguntas y unos datos que pueden ayudar a reflexionar. Supongamos que Lucas no hubiera sido el hijo de Antonio Grimau y Leonor Manso, dos artistas populares, talentosos y queridos por el público, sino un joven humilde y desconocido. ¿Los medios hubieran dedicado tanta atención al caso y publicado esa foto dolorosa?</p>
<p>¿Y si la foto de ese chico humilde hubiera sido publicada, cuántos de nosotros, lectores y periodistas críticos, hubiéramos querido polemizar?</p>
<p>Los datos: Hasta el jueves había en la Argentina una cifra record de gente perdida: 318. De ellos, la franja que más ha crecido son muchachos de clase media baja a media alta, de 21 a 35 años, como Lucas. Los datos me los dió Juan Carr, de <a href="http://www.redsolidaria.presencia.net/">Red Solidaria</a>. Encierran un enigma, son un desafío para todos. Quizás el sufrimiento de Lucas y sus padres sirvan para que trabajemos en eso.</p>
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		<title>El pasado del futuro</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Mar 2010 10:34:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Julián Gallo está construyendo el pasado del futuro de Buenos Aires. Su proyecto -La Cápsula del Tiempo- es uno acontecimientos central del Bicentenario, un proyecto del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
La cápsula es un mensaje a los argentinos de 2210, el cuarto centenario. Es un testimonio: un “así somos“ que será leído como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.juliangallo.com.ar/">Julián Gallo</a> está construyendo el pasado del futuro de Buenos Aires. Su proyecto -La Cápsula del Tiempo- es uno acontecimientos central del Bicentenario, un proyecto del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.</p>
<p>La cápsula es un mensaje a los argentinos de 2210, el cuarto centenario. Es un testimonio: un “así somos“ que será leído como “así éramos“ los porteños.</p>
<p>Uuno podrá subir a esa cápsula fotos, videos, textos, audios, señales de vida, emociones, deseos, miedos, cultura, como un mensaje a los que ya están delante de nosotros en esta tierra, en nuestra ciudad, en nuestro país. Ya están porque los estamos prefigurando con nuestros deseos y  -también, de alguna manera, con nuestros actos: qué responsabilidad!-. Entonces, la construcción es doble: estamos construyendo el pasado del futuro y también el futuro.</p>
<p>Este es uno de los valores del trabajo de Julián: nos ayuda a ser más concientes de lo que estamos construyendo.</p>
<p><span id="more-185"></span>El sitio está en alfa (falta poco para que se abra), en fase de prueba.  He subido fotos: me gusta pensar que alguien -pariente, extraño- me verá dentro de 200 años buceando en el mar, que verá a mis hijos, hermosos y buenos e inteligentes.</p>
<p>La Cápsula del Tiempo tiene el valor de ser un trabajo colectivo, en línea con mucho de lo que hemos escrito y debatido en este blog.</p>
<p>He escrito algo: un mensaje que será leído en el 2210, en una Argentina que no puedo imaginar. Esto escribí:</p>
<p>&#8212;&#8212;&#8211;</p>
<p>Este segundo centenario ha sido el más difícil de nuestra historia. Y una buena noticia: ya se termina. El primero fue el de la fundación. Todo era claro. Se trataba de nacer y de crear algo nuevo. Había un guión, había ejemplos: la Revolución Francesa, la guerra de la independencia de Estados Unidos. Apenas 20 años dentro del segundo centenario, cuando el mundo cambiaba, los argentinos eligieron el pasado: el autoritarismo, la violencia. Un siglo de búsqueda en la oscuridad y en la intolerancia. Ahora vivimos el final de esa visión de la historia y de la política. No importa que estemos ahogándonos en un vaso de agua: es un castigo merecido por nuestro incurable y farsesco dramatismo: el problema es que uno termina creyéndose sus propias impostaciones. El segundo siglo parecerá una pesadilla: una guerra absurda (Malvinas), una guerra atroz (la de los desaparecidos) y una guerra que se evitó en la hora 25 (contra Chile). Fue una pesadilla. Pero también fue el siglo en que se consolidaron el tango y el futbol y surgieron artistas que nos definirán para siempre: Borges y Gelman, Berni, Piazzolla, Maradona. Si la creatividad de los argentinos sobrevivió tanta desgracia es porque es a prueba de cualquier desgracia. O tal vez es un producto de la desgracia, un rasgo, una ventaja evolutiva. Y tal vez nuestra mejor ventaja competitiva. El desafío es abandonar aquel estímulo perverso y hacerla crecer y expandirse no para sobrevivir y para explicarnos las heridas sino para ser más felices. El mundo vive estos años una de sus crisis económicas más profundas y la Argentina está a flote. No es por casualidad. Dios no es argentino. Es un mérito logrado con demasiado sufrimiento: es como haber completado el maratón corriendo para atrás. Ahora puede venir el siglo del encuentro. Estamos en el medio de otro cambio de época (este es gigantesco) y esta es otra oportunidad que la historia nos brinda para elegir bien, para elegir el futuro. Con esta esperanza entramos en el tercer centenario.</p>
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		<title>La saga de Rupert (cont.)</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Nov 2009 16:00:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Medios masivos]]></category>
		<category><![CDATA[pago vs gratis]]></category>
		<category><![CDATA[periodismo]]></category>

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		<description><![CDATA[Ya tienen fecha los intentos de cobrar los contenidos periodísticos en internet. Murdoch ha hecho saber que empieza a cobrar entre abril y junio y que se lanza con todo: el que no paga no entra al Times y el Sunday Times de Londres, sus diarios insignia. En Estados Unidos, entre cinco quince diarios no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ya tienen fecha los intentos de cobrar los contenidos periodísticos en internet. Murdoch ha hecho saber que empieza a cobrar entre abril y junio y que se lanza con todo: el que no paga no entra al Times y el Sunday Times de Londres, sus diarios insignia. En Estados Unidos, entre cinco quince diarios no identificados se lanzan ahora, en diciembre; pero comienzan a cobrar sólo ciertos contenidos, sin ruido.</p>
<p>El <a href="http://www.pressgazette.co.uk/story.asp?sectioncode=1&amp;storycode=44649&amp;c=1">director</a> del Times de Londres, soldado de Murdoch, lanza un grito de guerra: “¡Esto es una revolución! Vamos a reescribir la economía de los diarios. Se trata de nuestra vida“. Si les parece exagerado, escuchen ésto: “Nosotros, como una empresa o como una sociedad no podemos aceptar que les pase a las noticias lo que ya le pasó a la música“. Sí: identificó sus intereses con los de la sociedad (¿inglesa, británica, mundial?). Bueno: nadie espera que un grito de guerra transmita las sutilezas de la vida.</p>
<p><span id="more-147"></span></p>
<p>Los 15 innominados son los adelantados de un grupo de 2500 publicaciones reunidas por <a href="http://whatmatters.mckinseydigital.com/the_debate_zone/will-people-pay-for-content-online?pg=7#comment">Stephen Brill</a>, un consultor que ideó <a href="http://www.poynter.org/column.asp?id=101&amp;aid=173027">16 esquemas de cobro</a> y prefiere no hablar de levantar paredes (metáfora consagrada) en torno de los contenidos. Pero se trata de eso, sólo que sus paredes rodean a contenidos selectos y se ven menos; las de Murdoch tapian todo. Nada de gritos de guerra, estas son patrullas de reconocimiento: van a tantear el terrreno y cuanto menos visibles, mejor.</p>
<p>Brill se propone hacer pagar a los lectores más intensivos de cada publicación, a los que define como un tercio del total. También propone pagos por contenidos preferenciales mientras el resto de los contenidos serían gratis; ha elaborado 16 opciones de cobro. Murdoch va a fondo; posiblemente esté golpeándose el pecho para obtener mejores condiciones de Google para mantener sus publicaciones abiertas al buscador. No sólo habla fiero, también presiona haciendo saber que negocia un acuerdo de exclusividad con el flamante Bing, buscador de Microsoft.</p>
<p><a href="http://www.bing.com/">Bing</a>, una miniatura al lado de Google, espera crecer con un acuerdo que tendría tan alto valor simbólico. Ese mismo valor simbólico es el que persigue Murdoch. La publicidad online no alcanza para hacer rentables a los medios tradicionales por eso tratan de llevar a la red el esquema de la TV por cable: pagar para leer.</p>
<p>Toda la industria de los medios está siguiendo atenta la saga que personifica Rupert Murdoch.</p>
<p>También están aquellos que entienden que Murdoch puede terminar debilitado en su pelea con Google. Su diario económico The Wall Street Journal, rentable en internet, recibe de Google nada menos que <a href="http://blogs.yankeegroup.com/2009/11/25/murdochs-bing-bluster-will-hurt-news-corp-not-google/#more-3137">el 25% de sus visitas</a>. Y los sitios de noticias en conjunto reciben 100.000 clicks por minuto a traves de Google. La pelea es por el valor que esos clicks pueden producir.</p>
<p>Pero Google busca situarse fuera de la discusión por el cobro. “Los sitios noticiosos pueden cobrar por sus contenidos y al mismo tiempo asegurarse de que la gente los descubre a través de nuestro buscador“. No le importa quién paga los contenidos: quiere cobrar la publicidad que esos contenidos generan.</p>
<p>Cualquiera sea el éxito de estas iniciativas, no podrán restituirle a los grandes medios las tasas de ganancias del siglo pasado. Los pagos de usuarios no remplazarán el dinero de la publicidad que abandonó a los contenidos periodísticos. Y aquellos medios tendrán que afrontar la dificultad de producir más calidad con menor costo, y hacerlo con las costos fijos del pasado: porque la mayoría tiene aún rotativas, edificios, grandes planteles y sistemas de distribución. Con el agravante de que están inmersos en la cultura del pasado: contenidos para públicos masivos, verticalidad y jerarquías rígidas hacia adentro y hacia los usuarios. Desde luego que pueden cambiar pero es bien difícil.</p>
<p>Darwinismo digital: los que sobrevivan serán mutantes, miembros fundadores de la nueva cultura o vivirán con el respirador artificial con dineros venidos de otras actividades: el periodismo y el conocimiento son temas cruciales y las elites están listas para aportar subsidios en EE.UU. (Allá hay unos pocos medios y periodistas con prestigio suficiente para que el dinero de los benefactores no derrumbe su credibilidad. Acá hay menos.)</p>
<p>Los periodismos que vienen, sean pagos o aparentemente gratuitos (siempre alguien paga de algún modo), hechos por profesionales diplomados o no,</p>
<p>deberán probar su eficacia como sistemas de procesamiento y producción de conocimiento. Ese es el principal desafío; este es, para mí, el rol central del periodismo, y los medios tradicionales y los alternativos lo han cumplido defectuosamente hasta hoy.</p>
<p>La campaña por cobrar contenidos pone de relieve estos problemas del periodismo:</p>
<p>1) la calidad de los contenidos, hoy gradualmente privados de su benefactor incómodo, la publicidad;</p>
<p>2) la necesidad de desarrollar modos de trabajo aptos para cultivar y aprovechar el conocimiento y ofrecerlo como herramienta para la acción;</p>
<p>3) la necesidad de encontrar modos de sustentación de esa calidad.</p>
<p>Me parece estos son los problemas de largo plazo dentro y fuera del mercado tanto para Murdoch y los medios tradicionales, como para los que practican nuevas formas de periodismo. El cobro puede ser una herramienta para algunos tipos de periodismo. Pero no resolverá, por sí, las cuestiones centrales.</p>
<p align="right">
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		<title>El nombre que nos falta</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 18:31:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[El lenguaje va más despacio que la vida. No hay, ni en castellano ni en inglés, una palabra que sirva para nombrar a ese nuevo sujeto, receptor y productor, mediado y automediado en el fenómeno de la comunicación.
Usuario, no sirve porque ilumina sólo el aspecto del  uso y no de la producción.
Están los viejos lector, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El lenguaje va más despacio que la vida. No hay, ni en castellano ni en inglés, una palabra que sirva para nombrar a ese nuevo sujeto, receptor y productor, mediado y automediado en el fenómeno de la comunicación.</p>
<p><em>Usuario</em>, no sirve porque ilumina sólo el aspecto del  uso y no de la producción.</p>
<p>Están los viejos<em> le</em><em>ctor, televidente, oyente</em>. Ya sabemos.</p>
<p>Dan Gilmor, periodista, autor de We the media, acuñó la frase “<em>the former audience</em>“: sólo alude a la TV, la radio, el cine, pero goza de bastante aceptación quizás porque no hay nada mejor.</p>
<p>Me gustaría lanzar lanzar una búsqueda colectiva del nombre que nos falta. Les pido ayuda a todos los que se interesen en este tipo de problemas.</p>
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		<title>El futuro no nos va a esperar</title>
		<link>http://robertoguareschi.com/el-futuro-no-nos-va-a-esperar/</link>
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		<pubDate>Sun, 20 Sep 2009 12:23:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[
 
Me gusta mucho el diseño de las buenas revistas periodísticas de papel. Me gusta más que el de las buenas publicaciones en Internet. En esas revistas textos, tipografías y fotos trabajan, integradas, para realzar el contenido: un relato, un punto de vista, una intención. Brindan al lector una experiencia que une la información a [...]]]></description>
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<p><!--[endif]--> <!--StartFragment--></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Me gusta mucho el diseño de las buenas revistas periodísticas de papel. Me gusta más que el de las buenas publicaciones en Internet. En esas revistas textos, tipografías y fotos trabajan, integradas, para realzar el contenido: un relato, un punto de vista, una intención. Brindan al lector una experiencia que une la información a la estética, una forma hermosa de conocimiento.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><span> </span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">La mayoría de las buenas publicaciones periodísticas en Internet no logran esa calidad. Los textos y las imágenes comparten un espacio común pero no dialogan ni se potencian. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><a href="http://garciamedia.com/blog">Marío García</a>, talentoso pionero del diseño periodístico, descubrió años atrás que en internet la fotografía no era un foco de atención tan poderoso como en el papel. Se me ocurre que una prueba de eso (y de la dificultad de su integración con el texto) es, aún hoy, el “slide show“: lo predominante es que si uno quiere ver fotos, va a un lugar donde están todas juntas, a veces reunidas por un tema, muchas veces reunidas sólo porque son lindas (y así descontextuadas y devaluadas).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">¿Por qué esas dificultades en el lenguaje y el diseño? Es oportuno preguntarlo. Primero porque los diseñadores argentinos pueden hallar respuestas: tienen <a href="http://www.brigitteschuster.com/cities-of-design">un alto nivel</a> en el mundo del diseño periodístico. Segundo, porque dentro de pocas semanas se realiza en Buenos Aires el principal acontecimiento anual sobre el tema, el congreso de la <a href="http://update.snd.org/update/entry/ready-for-buenos-aires-site-has-all-the-details">Society of News Design</a> (Clarín es el anfitrión). Así que es esperable que algunos de estos interrogantes se aborden aquí entre nosotros.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><a href="http://www.afterphotography.org/">Fred Ritchin</a>, profesor de fotografía de la Universidad de Nueva York, atribuye la pobreza de muchos sites periodísticos, en parte, a una cuestión económica: es más barato trabajar sobre formatos sencillos y preestablecidos.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Times;" lang="ES-TRAD"><a href="http://www.linkedin.com/pub/carlos-guyot/5/452/310">Carlos Guyot</a>, director de arte de La Nación, me ha dicho que “el diseño editorial todavía no está haciendo su aporte a la revolución digital. </span><span style="font-family: Times;">Hay cientos de profesionales y académicos pensando y protagonizando la transformación del periodismo pero el diseño editorial todavía no registró la crisis.</span><span style="font-family: Times;" lang="ES-TRAD">“</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Times;" lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-family: Times;">Guyot sostiene que “internet aún no encontró su lenguaje propio“. Señala una carencia verdadera: “En general los ‘especiales multimedia’ son una yuxtaposición de los clásicos modos texto+video+audio. Yo creo que así como a fines de los ‘60 se creó el nuevo periodismo (un género propio del modo textual) en los próximos años alguien desarrollará un género narrativo para online“.<br />
<!--[if !supportLineBreakNewLine]--></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Coincido con Guyot y agrego una hipótesis: quizás haya más de un lenguaje en Internet.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Según John Borthwick, (<a href="http://www.digitaljournalist.org/issue0909/webs-widening-stream.html">citado aquí</a>) capitalista de riesgo, creador de <a href="http://betaworks.com/">Betaworks</a>, la metáfora dominante en Internet hasta hace poco era la de las páginas y la lectura, estática y unidireccional. (Aho</span><span lang="ES-TRAD">ra entiendo por qué la mayoría de los diseños en la web no me gustan).</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Borthwick dice que las redes sociales están transformando la vieja metàfora por el paradigma del flujo (stream). Es una metáfora “fundamentalmente diferente: una corriente dinámica de información que fluye en tiempo real, en la que nosotros, como usuarios y participantes, podemos entrar y salir y ser parte de su flujo, y participar o sólo observar“.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><a href="http://www.digitaljournalist.org/issue0909/webs-widening-stream.html">Terry Heaton</a> (recomiendo sus artículos en <a href="http://www.digitaljournalist.org/">The Digital Journalist</a>) sostiene que ese flujo (<em>stream</em>)<em> </em>está constituido por las redes sociales (Tweeter, Facebook, etc) y los agregadores de noticias (RSS). La gente ya no recurre como antes a los grandes portales en busca de noticias. Cada vez más actúa desde aquellas redes sociales y desde los agregadores que les traen los contenidos que ellos han elegido salteando a los navegadores (Explorer, etc) y a los sitios que producen esas noticias. El mundo digital ordenado según la metáfora de las páginas y lectura está en retirada.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">La metáfora del <em>stream </em>no es la de un arroyo que fluye linealmente. Es la de un oleaje capaz de volver sobre sí mismo sin dejar de avanzar en distintas direcciones: piensen en la experiencia de leer un texto con links, hostiles a un discurso lineal. Uno arranca viendo en directo el triunfo de Susan Boyle, pasa a un texto en Wikipedia sobre la ópera, opina en un foro sobre la calidad del canto de la Boyle, sigue por la producción de te en Japón y termina alquilando un bungalow en la playa recomendado por una amiga en Facebook.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Tal vez por la misma naturaleza de ese flujo &#8211;información que entra y sale y se mezcla y remezcla, consumida y producida por muchos- no podría surgir allí un lenguaje universal. Me imagino que habrá lenguajes distintos hilvanados por las necesidades de una persona o de un grupo y construido con distintas combinaciones de lenguajes y de dosis de esos lenguajes.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">¿Cómo serán esos lenguajes? ¿Qué diseño nos ayudará a aprovechar toda esa riqueza?¿Cómo será el periodismo en esta “ecología mediática“? ¿Cómo será la publicidad que ya hoy, con Google, va directamente junto a los contenidos, y no necesita estar en un site? Permiso, quiero repetirme: pensar estos temas puede parecer un acto ilusorio cuando la atención está tomada por la pelea por la ley de medios y el periodismo parece sólo una variable en la lucha por el poder. Pero no es ilusorio. Es urgente. El futuro no nos va a esperar. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"></span></p>
<p><!--EndFragment--></p>
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		<title>Aprovechar la oportunidad</title>
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		<pubDate>Sun, 06 Sep 2009 02:01:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[ 
En la última columna me referí a distintos modelos con los que se intenta preservar –y mejorar- la calidad del periodismo en Estados Unidos. Hay una visión compartida de que está cayendo la calidad y la ambición del periodismo y un temor, también compartido, de que esto afecte la calidad de la democracia.
 
Estas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--[endif]--> <!--StartFragment--></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">En la última <a href="http://www.perfil.com/contenidos/2009/08/23/noticia_0013.html">columna</a> me referí a distintos modelos con los que se intenta preservar –y mejorar- la calidad del periodismo en Estados Unidos. Hay una visión <a href="http://www.nybooks.com/articles/23070">compartida</a> de que está cayendo la calidad y la ambición del periodismo y un temor, también compartido, de que esto afecte la calidad de la democracia.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Estas tribulaciones de los diarios de papel –producto, en parte, de la caída mundial de la circulación y de la publicidad- no serían un problema político si esos medios no tuvieran aún una gran influencia sobre las elites y sectores amplios de la población. Tampoco lo serían, claro, si ya estuvieran instaladas en internet alternativas o complementos eficaces de esos diarios o -para decirlo con más precisión- de esa manera de hacer periodismo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> <span id="more-99"></span></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">A esta coyuntura me quiero referir hoy.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Estamos en medio de una transición. Las nuevas publicaciones de base periodística (¿podríamos llamar así a las que se proponen circular información que tiene relevancia social?) están en plena construcción en internet: están buscando sistemas de producción, modos de participación de sus usuarios, de legitimar su trabajo y construir confianza, y de sostenerse. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Algunas de esas publicaciones se reivindican como periodísticas –practicantes del <a href="http://english.ohmynews.com/">“periodismo ciudadano“</a>, por ejemplo- y otras se ubican en un territorio híbrido: blogs de noticias, <a href="http://www.drudgereport.com/">agregadores de noticias</a>, <a href="http://www.facebook.com/HuffingtonPost">unión de sites periodísticos con redes sociales</a>, blogs de noticias con una afiliación política, etc.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Algunas se instalan exclusivamente en Internet y también está <a href="http://www.politico.com/">Politico.com </a>quizás un modelo solitario, en Washington, que tiene una versión de papel y la distribuye gratis.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Hay varios modelos de sustentación: muchos buscan ganancias por publicidad, pocos las logran –como el <a href="http://www.huffingtonpost.com/">Huffington Post.com</a>- y ninguno exhibe grandes resultados todavía. Otros funcionan en base a donaciones, como el site de periodismo investigativo <a href="http://www.propublica.org/">Propublica</a>, mencionado en la columa pasada. En esta última categoría también está el <a href="http://www.texastribune.org/">Texas Tribune</a>, aún nonato, que también está buscando aportes voluntarios de sus usuarios y prefigurando un público y una misión. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 13pt;"><span lang="ES-TRAD">Es muy difícil medir el público –y más aún la eficacia- que tiene este heterogéneo conjunto de medios alternativos. Pero cada vez que ocurre un acontecimiento extraordinario se torna evidente su capacidad de difusión: l</span><span>a crisis política después de las elecciones en Irán, campaña electoral de Obama, por ejemplo. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 13pt;"><span lang="ES-TRAD">Hay otro fenómeno que revela cuán compleja es la transición. Pese a su enorme influencia, los diarios tienen en Internet alrededor del 1% de la audiencia total medida en page views, según reveló el <a href="http://www.niemanlab.org/2009/08/naanielsen-stats-show-newspapers-own-less-than-1-percent-of-u-s-online-audience-page-views-time-spent/">Laboratorio de Periodismo de la Nieman Foundation de la Universidad de Harvard</a>, analizando cifras de la Newspaper Association of America. No es sorprendente: a la mayoría le va mal porque se dirige a públicos vastos en Internet con una concepción estratégica similar a la que ha empleado en el papel. Pero en Internet no hay públicos masivos de intereses heterogéneos. Creo que esto vale tanto para el New York Times y como para Clarín diarios que no se conciben todavía como empresas digitales que tienen un diario de papel sino al revés; es un problema universal en el mundo de los diarios tradicionales.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Entonces: en un contexto crítico pero promisorio, abierto a la experimentación, nadie tiene aún una fórmula de éxito.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Pero las condiciones en que se produce el periodismo han cambiado para siempre. Ahora los medios tradicionales pierden el monopolio de la mediación y de la producción de contenidos y las personas pueden autopublicarse y relacionarse entre ellas desde sus producciones con un dinamismo nunca conseguido.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">La promesa que traen la crisis del periodismo de los grandes medios tradicionales y el surgimiento de nuevos modelos en Internet es la posibilidad de recrear el periodismo y lograr una mayor eficacia, participación y libertad y honestidad. Coincido con <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Jay_Rosen">Jay Rosen</a>, profesor de periodismo de la Universidad de Nueva York: los medios participativos online pueden fortalecer al periodismo y al proceso político. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Pero nadie sabe cuánto puede durar esta oportunidad. Se clausurará una vez que aparezcan grandes jugadores, capaces de levantar enormes barreras de entrada. <a href="http://www.nybooks.com/articles/23050">Michael Massing</a>, en The New York Review of books, señala este riesgo y dice que hay una clase potencial de nuevos gigantes mediáticos –Google, Yahoo, MSNBC y AOL-: “todos tienen grandes recursos y podrían financiar un nuevo intento oligopólico en la web“.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">En mi <a href="http://www.perfil.com/contenidos/2009/08/23/noticia_0013.html">columna</a> anterior propuse discutir el futuro del periodismo en este marco de cambio, oportunidad y urgencia. Recomiendo leer la <a href="http://www.perfil.com/contenidos/2009/08/30/noticia_0010.html">columna</a> de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Eliseo_Ver%C3%B3n">Eliseo Verón</a> del domingo pasado donde se responde a esa propuesta. Sus reflexiones sobre la articulación mercancía/bien público, por ejemplo, o sobre el mito de la objetividad son centrales; desde hace muchos años las ideas de Verón vienen enriqueciendo nuestra visión del periodismo. Propongo, sobre todo, el debate.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p><!--EndFragment--></p>
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		<title>Un diario que tiene un club</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 22:49:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Se trata de fidelizar y monetizar (perdón por esta jerga torpe). Parece que The Guardian, prestigioso diario progresista británico , quiere formar un club entre sus lectores y está buscando un manager. Sugiero leer el anuncio. En esta época de plata esquiva para el periodismo, los diarios están buscando modos de convertir sus fortalezas en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Se trata de fidelizar y monetizar (perdón por esta jerga torpe). Parece que The Guardian, prestigioso diario progresista británico , quiere formar un club entre sus lectores y está buscando un manager. Sugiero leer el anuncio. En esta época de plata esquiva para el periodismo, los diarios están buscando modos de convertir sus fortalezas en dinero. Una de ellas, claro, es la fidelidad y la confianza de sus lectores. Al mismo tiempo el Guardian busca fortalecer la comunidad que tiene con sus lectores.</p>
<p>Dice el anuncio: “El club hará que nuestros lectores/usuarios más comprometidos se sientan verdaderamente parte de nuestra organización, y recompensará su lealtad“.</p>
<p>Un consejo buenísimo para nuestros diarios. Conozco un solo caso -La Nación- que tiene armado algo parecido aunque me parece que mucho menos ambicioso. El resto mira al lector de lejos. Pero no se trata sólo de un problema de las empresas. La vasta mayoría de los periodistas percibe al lector como un alien: “Che, hay que decirle a la telefonista que no pase más llamadas de lectores; no ven que estoy ocupado&#8230;“ Su idea del lector son sus amigos y parientes y colegas, todos elogiosos“.</p>
<p>Valdrá la pena seguir de cerca la experiencia del Guardian. Veremos qué les ofrece a sus lectores y hasta dónde sus periodistas aceptan participar: ellos, más que otros, deberán hacer que los lectores se sientan parte de la organización, como dice el anuncio. Me imagino que los lectores querrán ver y hablar con los periodistas (ellos son la voz del diario) más que con los empleados de administración.</p>
<p><a href="http://jobs.guardian.co.uk/job/902572/general-manager-guardian-club/">http://jobs.guardian.co.uk/job/902572/general-manager-guardian-club/</a></p>
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		<title>¿Cómo salvar al periodismo?</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Aug 2009 00:17:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
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El periodismo está en crisis: corre el riesgo de perder aún más calidad y de convertirse en insustancial. Ha dejado de ser el gran negocio que era en los 90 y sigue en declive: caída de la venta de ejemplares y de publicidad. El periodismo bueno es caro. Si cae el negocio la primera víctima [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="hdtop" style="padding-top: 10px;">
<div id="bn468top">El periodismo está en crisis: corre el riesgo de perder aún más calidad y de convertirse en insustancial. Ha dejado de ser el gran negocio que era en los 90 y sigue en declive: caída de la venta de ejemplares y de publicidad. El periodismo bueno es caro. Si cae el negocio la primera víctima es la calidad: las empresas reducen costos en periodistas (talento) y en recursos (tiempo, herramientas, servicios).</div>
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<p><span id="more-89"></span>Los diarios no tienen un gran futuro. No migran bien a Internet (su propia tradición es un lastre), y lo que allí ganan no llega a compensar lo que pierden en el papel. En Internet el periodismo tampoco es un gran negocio. Google vende publicidad en sus búsquedas: les ganó de mano a las empresas periodísticas que ya no pueden ser en la Web el potente vehículo publicitario que han sido en papel. Y si algún día llegaran a encontrar en Internet un modelo de negocios, es muy posible que el mercado esté tan atomizado que no permitirá la rentabilidad a la que estaban acostumbrados.</p>
<p>En Estados Unidos ya hay diarios importantes que han cerrado y muchos otros que están boqueando. La cadena Tribune, que publica Los Angeles Times, está al borde de la quiebra. En 2008, 15 mil periodistas fueron despedidos según el Pew Research Center. En estos siete primeros meses del año ya hubo 5.900 periodistas despedidos según la asociación que nuclea a los editores. Cifras tremendas: los diarios pierden corresponsales, especialistas, reducen sus coberturas especiales, cancelan los proyectos de investigación (me resulta muy fácil imaginar gente feliz con esta perspectiva). Y sí: el buen periodismo sale caro.</p>
<p>¿Cómo preservar entonces al buen periodismo en este momento de crisis cuando aún no se han generado nuevos modelos viables y eficaces? Este problema ya se discute en EE.UU. Los debates parten de que el periodismo es una herramienta imprescindible de la democracia. Si es bueno –ahí está la cuestión, claro–, es una herramienta para ayudar a controlar a los gobernantes, para defender los derechos de los más vulnerables, para ayudarnos a comprender y tomar decisiones. Etcétera.</p>
<p>El New York Times está estudiando convertirse en una entidad sin fines de lucro para recibir donaciones de particulares. Es el <a href="http://www.nytimes.com/2009/01/28/opinion/28swensen.html">modelo</a> de las universidades; reciben donaciones gigantescas y así cuentan con dos fuentes de ingresos: los aranceles y los intereses que esas donaciones producen invertidas en el mercado financiero. En la misma línea, ya existe una publicación –<a href="http://www.propublica.org/">Pro Publica</a>– sostenida por donaciones, que realiza investigaciones serias y profundas y las entrega en exclusividad a un medio; luego las pone en su propio sitio de Internet, a disposición de todos.</p>
<p>Otro modelo que se analiza es el de los medios públicos: la británica y prestigiosa <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/BBC">BBC</a>, sólo responsable ante su público, “libre de cualquier influencia política y comercial“, sostenida por un impuesto anual a la tenencia de televisores.</p>
<p>Cada modelo tiene sus pros y sus contras; y más si es llevado a la práctica y a la realidad de cada país.Tal vez el peor es el aplicado en Francia. Sarkozy aumentó el subsidio a los grandes diarios (<a href="http://www.guardian.co.uk/media/2009/jan/26/newspapers-chrisafis-france-sarkozy-modernisation">600 millones</a> de euros en tres años sobre los 280 anuales que ya recibían).</p>
<p>Acá las señales de la crisis de los diarios y del periodismo se ve ve en la caída de la circulación –sólo tuvo un respiro en 2005– y de la publicidad, especialmente la de los clasificados. Pero el debate está ausente. Un motivo: nuestra economía es menos compleja y dinámica y la crisis es más lenta. No hay despidos en los medios del país de la magnitud que tienen en EE.UU. (abundan en cambio los retiros voluntarios) ni han quebrado aquí diarios importantes. En síntesis: la crisis no tiene la gravedad que tiene en EE.UU y a nosotros no nos conmueve el largo plazo.</p>
<p>Pero hay otros presuntos obstáculos para debatir el tema. Hablar de calidad periodística y de la búsqueda de modelos alternativos en un clima enrarecido por la pelea del matrimonio Kirchner con Clarín es correr el riesgo de que el tema sea distorsionado, o simplemente desoído. Y hablar de medios públicos puede parecer una ingenuidad cuando nuestros llamados medios públicos hasta ahora no son nuestros ni públicos: son gubernamentales. Aun así creo que es imprescindible pensar estos temas. Porque la ausencia de debate no frenará la crispación; al contrario, le cede el terreno.</p>
<p>La idea es salvar al periodismo en su declive económico y en su incierta transición hacia el mundo digital. El diario ya no es el medio rey; ahora mandan los negocios vinculados con el espectáculo (por eso los Kirchner libran allí la pelea con Clarín). La idea no es salvar a los diarios sino al periodismo. Eso es una tarea estratégica para los periodistas (me parece que hay muchos indiferentes, y otros limitados a la queja), para los empresarios (limitados a su propio interés específico), las universidades (algunas, creídas de que el tema no les concierne o temerosas de recibir un “daño colateral“), y para los intelectuales y los políticos capaces de pensar más allá de la coyuntura y de las alineaciones automáticas.</p>
<p>Nunca habrá condiciones perfectas para este debate. Así que es mejor empezar ya. Porque la crisis del periodismo no va a terminar cuando cese la crispación, ni cuando remonte la economía. Tampoco se va a resolver sola.</p>
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		<title>Empieza una nueva era en internet</title>
		<link>http://robertoguareschi.com/empieza-una-nueva-era-en-internet/</link>
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		<pubDate>Tue, 28 Jul 2009 22:52:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Roberto Guareschi</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[El Knight Center for Journalism in the Americas publicó un texto muy útil, con links, donde da cuenta de una iniciativa de Asociated Press para hacer valer sus derechos de autor en internet. Recomiendo leerlo y visitar sus links. Entiendo que la movida de AP está en línea con los anuncios de Rupert Murdoch y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El Knight Center for Journalism in the Americas publicó un<a href="http://knightcenter.utexas.edu/blog/?q=es/node/4732"> texto</a> muy útil, con links, donde da cuenta de una iniciativa de Asociated Press para hacer valer sus derechos de autor en internet. Recomiendo leerlo y visitar sus links. Entiendo que la movida de AP está en línea con los anuncios de Rupert Murdoch y otros (ya analizados en este <a href="http://robertoguareschi.com/%C2%BFse-acabo-lo-que-se-daba/">blog)</a> según quienes dentro de un año los contenidos periodísticos en internet no serán gratuitos.</p>
<p>El eje es el control: cómo registrar las violaciones al copyright. AP parece tener la solución. Si el software es eficaz, Google va a tener que negociar. Como sabemos, Google gana mucho dinero llevando a la gente hasta contenidos que muchos productores -diarios, entre otros-  han creado y ofrecen gratis en internet.</p>
<p>Después del control viene el cobro. Serán micropagos, seguramente. Los celulares son el instrumento ideal: cada comprador está perfectamente identificado y la facturación viene con la boleta del teléfono. Seguro que habrá más sistemas.</p>
<p>Me parece un paso adelante. Como ya dije en otra parte, esto será bueno para los grandes diarios sólo si aprovechan para mejorar sus contenidos. Mejores contenidos quiere decir calidad para internet, no sólo transcripción de buenos contenidos concebidos para el papel. Hay muchísimo camino por recorrer aquí.</p>
<p>También será bueno para los productores alternativos, nuevos medios de internet, medios comunitarios, hiperlocales, etc. incluso para los agregadores de contenidos. Se verán obligados a crear nuevas formas de producir contenidos de calidad sin recurrir a los productores establecidos, como AP, por ejemplo. Ahora necesariamente, tendrán que aprender a gestionar/editar contenidos producidos por los usuarios.</p>
<p>Florecerá el periodismo.</p>
<p>Se viene el postperiodismo.</p>
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