Estamos creando otro periodismo: será mucho mejor

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Marzo 13, 2010

Crónicas robóticas

El periodismo es una de las profesiones donde se puede ver con mucha claridad la velocidad y la profundidad del cambio de época que vivimos. Ya hay robots capaces de redactor crónicas deportivas. El Laboratorio de Información Inteligente de la Nortwestern University ha desarrollado un programa que “describe la dinámica del partido y expone las principales jugadas y jugadores“ de béisbol. También puede hacer un título “apropiado“ y entregar una foto del principal jugador. (Una atribución: me enteré de esto en la seccion Medios de Clarín y luego hice una investigación en internet.

El programa toma información de websites especializados en estadísticas deportivas, resultados, goles, grandes acontecimientos y fotos. Stats Monkey se llama: detecta “cuál es la noticia“ (la pregunta clave que se debe hacer un buen periodista) usando modelos estadísticos que analizan variaciones en cuestiones centrales del juego. Uno de esos modelos se llama Game Score e identifica a los jugadores decisivos en el partido. Otro, Win Probability, va calculando qué equipo puede ganar.

Todavía le falta algo para aspirar a ser un artículo periodístico, no? La narración, claro. Dice el Laboratorio de la Northwestern: “el sistema tiene modelos de estructuras narrativas que describen evoluciones típicas en las relaciones de fuerza“ de los partidos y elige uno de ellos. Por ejemplo: el modelo “lo dió vuelta“ (fea frase del argot periodístico local, no?), el “empezó ganando y se durmió“, etcétera.

El arco narrativo elegido es una estructura que define y organiza los componentes de la crónica y permite al sistema “integrarlos de un modo consistente y atractivo“, palabras del Laboratorio. En la redacción del texto, el robot emplea expresiones usuales del periodismo deportivo. También puede elaborar la crónica desde distintas perspectivas: la del ganador y la del perdedor

Los académicos admiten que el programa no puede registrar aún sutilezas como el sentido de una gambeta (¿por qué simuló Mesi que iba hacia la izquierda en vez de la derecha?). Explican que por ahora ellos quieren explotar un nicho: los partidos locales, las “pequeñas ligas“, esas que interesan a los padres, madres, tías y vecinos de muchos chicos y que pocos cubren. Por eso -se podría agregar- sus crónicas robóticas quizá tengan públicos concesivos y agradecidos. Pero este es sólo el comienzo. Piensan seguir con otros deportes y con artículos de economía, “cualquier cosa donde haya información numérica en bruto“.

Acá se puede leer una crónica elaborada por el robot. Parece correcta (no ví el partido y el béisbol me es extraño), tiene muy poco contexto y no explica las consecuencias posibles. Se ve un intento débil de poner emoción: “sobresaliente esfuerzo“, etc. Es ese tipo de información “a granel“ que cualquier publicación masiva tiene. De todos modos, me parece que no sirve mirar solamente  el estado actual del proyecto (y demolerlo comparándolo con las columnas de Ezquiel Fernández Moores) sino pensarlo como un paso humilde en la construcción de herramientas paara el periodismo.

La producción automática de contenidos mejorará en el progreso hacia una web semántica, donde los contenidos puedan ser usados por su significado y por su relación con otros significados, de acuerdo a las necesidades del usuario, en vez de ser computados como simple documentos aislados: así es en la web de hoy y por eso es difícil hallar lo que uno busca. En el camino hacia la red semántica -una idea en evolución: algunos afirman que ya existe, otros la consideran lejana– habrá “robots“ que produzcan contenidos más ricos, no sólo basados en datos estadísticos.

Por ahora el grado de eficacia es bajo. Pero en el futuro pueden ayudarnos y liberarnos para que nos dediquemos a lo que siempre ha tenido más importancia en nuestro trabajo como periodistas. Nuestro valor está en nuestra capacidad para interpretar y explicar, analizar; en construir relatos y sentidos, en iluminar y emocionar, y en dar credibilidad: mucho más que en ser recolectores de información.

Esta definición del rol central del periodista no es nueva. Lo nuevo es que ahora comienza a marcar una frontera infranqueable como aquella contra la que se toparon los aviadores: al principio llegaban a astronautas por su familiaridad con el vuelo y el peligro. Hoy sólo sirven si son sofisticados científicos. La mayor parte del viaje espacial está hecha por computadoras. Ellos hacen cosas más valiosas.

Categorías: nuevos medios · periodismo · producción automática de contenidos

5 Comentarios

5 respuestas hasta ahora

  • 1 Christian // Mar 14, 2010 a las 9:04

    Hay una definición sobre las computadoras que al menos hasta ahora tiene bastante aceptación: son tontos muy rápidos. Esto es, entre otras cosas pueden procesar infinidad de cosas a una velocidad notable, pero aún no pueden reprodcuirse, manifestar emociones y lo más importante, considerar lo que está fuera de su propia lógica de existencia y responder adeecuadamente frente al desafío de lo no previsto, lo no procesable.
    Esto de los robots periodísticos es una nueva variante del Teorema de los infinitos monos, esta vez más sofisticado y reduciendo márgenes. Lo divertido y al mismo tiempo siniestro es, ¿que pasaría si un día los principales medios del mundo fueran hackeados simultáneamente para que produjeran noticias por robots y por tanto sin presencia humana o de lo humano, soñamente alimentadas por insumos de lo virtual? Esto otra vez es Bioy o Philip Dick. Abrazo. :-)

    Teorema de los infinitos monos
    http://es.wikipedia.org/wiki/Teorema_de_los_infinitos_monos

  • 2 Amílcar // Mar 14, 2010 a las 12:28

    Es hermoso pensar que los robots y las computadoras conseguirán librarnos de las tareas rutinarias.- Al fin, liberados de esa pesada carga, podríamos dedicarnos creativamente – con ese gozo y placer lúdico, infantil, del juego – a interpretar, analizar, profundizar, poetizar, en un sentido lato, amplio. No sólo en actividades periodísticas sino en la más amplia gama posible de ocupaciones. El médico, el químico, el ingeniero, el arquitecto, el abogado, etcétera podrían dar rienda suelta a sus inventivas aplicadas a los quehaceres que los desvelan. Estas conjeturas y suposiciones, por asociación, me llevan siempre a un planteo metafísico radical. Es el que hicieron suyo todas las religiones; el tema del alma y el cuerpo como entidades antitéticas. Porque, excluidas las funciones sensorias y motrices cumplidas por el cuerpo, necesarias para estar vivos y funcionar, ¿qué es lo que queda, el alma?
    ¿Entendida ésta como contemplativa? ¿Somos algo, además de nuestras funciones? ¿Crear, no es funcionar siempre? Si conseguimos librarnos de nuestras funciones que los robots y las computadoras ejercerían por nosotros, ¿qué nos queda? Aún nuestra creatividad, seguirá, creo, siendo siempre un plus funcional, algo robotizable y computarizable, ya que una vida sólo contemplativa es imposible como tal, de modo que ya somos robots o computadoras y lo seguiremos siendo.-

  • 3 Alexis Socco // Mar 16, 2010 a las 16:44

    Simplificando, el robot hace el trabajo que tendría que hacer una persona, aunque sin alma y mecánicamente. Aunque con esto, se infiere que el periodista deberá dejar su lugar de comodidad y ampliar esfuerzos. No sé, creo que llegará un punto en que el periodista sólo servirá como investigador y como cronista subjetivo. El resto, dar a conocer la ‘noticia’ pura y dura, ya no será su tarea. Saludos.

  • 4 Roberto Guareschi // Mar 21, 2010 a las 7:47

    Claro! El proyecto se llama Stats Monkey!!
    Un abrazo, gracias Christian

  • 5 Con ustedes…. ¡El robot periodista! — Sicrono // Mar 24, 2010 a las 23:41

    [...] sabemos si la crisis terminará con nosotros, pero los avances en periodismo robótico [...]

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