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	<title>Comentarios en: Fracaso y culpa del periodismo</title>
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		<title>Por: Amílcar</title>
		<link>http://robertoguareschi.com/fracaso-y-culpa-del-periodismo/comment-page-1/#comment-149</link>
		<dc:creator>Amílcar</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 11:41:10 +0000</pubDate>
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		<description>Ahora que,querido Roberto, no creo que los Kirchner tengan un estilo violento, creo que las corporaciones y los políticos y, ni que hablar, muchos de tus colegas, tienen sí, en cambio, un estilo violento, arrogante y mercenario. Desde la ética podrían ser recusados en un espectro o gama muy amplia. Estan los retardatarios cavernícolas por vocación, hacen un culto a la desmemoria y la ignorancia; los frívolos pagados muy generosamente por las empresas para las que trabajan que han vendido su conciencia al mejor postor; los loros repetidores de lo que les dicen que digan, que se cambian de traje y corbata todos los días y son meros alcahuetes; los divos; los ridículos. En fin, hay algunos a los que todavía les creo, como vos, como Orlando Barone, como Horacio Verbitsky, etc.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que,querido Roberto, no creo que los Kirchner tengan un estilo violento, creo que las corporaciones y los políticos y, ni que hablar, muchos de tus colegas, tienen sí, en cambio, un estilo violento, arrogante y mercenario. Desde la ética podrían ser recusados en un espectro o gama muy amplia. Estan los retardatarios cavernícolas por vocación, hacen un culto a la desmemoria y la ignorancia; los frívolos pagados muy generosamente por las empresas para las que trabajan que han vendido su conciencia al mejor postor; los loros repetidores de lo que les dicen que digan, que se cambian de traje y corbata todos los días y son meros alcahuetes; los divos; los ridículos. En fin, hay algunos a los que todavía les creo, como vos, como Orlando Barone, como Horacio Verbitsky, etc.</p>
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		<title>Por: Amílcar</title>
		<link>http://robertoguareschi.com/fracaso-y-culpa-del-periodismo/comment-page-1/#comment-147</link>
		<dc:creator>Amílcar</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Jan 2010 17:10:40 +0000</pubDate>
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		<description>Leyendo a Eugenio Raúl Zafaroni encontré una explicación para los por qué del caso Pomar. Como el tratadista explica las &quot;agencias del poder punitivo&quot;, léase policía, poder judicial, poder ejecutivo provincial, hacen siempre su defensa corporativa frente a los otros. La verdad y la justicia, siempre, quedan relegadas, importan casi nada,sus trozos de relatividad se convierten en polvo entre los dientes de las ferocidades corporativas que mastican con avidez y urgencia todo lo que pueda desnudar su ineficiencia.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Leyendo a Eugenio Raúl Zafaroni encontré una explicación para los por qué del caso Pomar. Como el tratadista explica las &#8220;agencias del poder punitivo&#8221;, léase policía, poder judicial, poder ejecutivo provincial, hacen siempre su defensa corporativa frente a los otros. La verdad y la justicia, siempre, quedan relegadas, importan casi nada,sus trozos de relatividad se convierten en polvo entre los dientes de las ferocidades corporativas que mastican con avidez y urgencia todo lo que pueda desnudar su ineficiencia.</p>
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		<title>Por: Pepito el Sabueso</title>
		<link>http://robertoguareschi.com/fracaso-y-culpa-del-periodismo/comment-page-1/#comment-143</link>
		<dc:creator>Pepito el Sabueso</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Jan 2010 10:55:33 +0000</pubDate>
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		<description>Soy detective aficionado y estudiando el caso Pomar y todo lo que se dijo y que figura en la Red (autoridades, peritos oficiales y privados, periodistas y lectores) fue fácil deducir lo que sucedió: Fernando Pomar pidió dinero prestado, con el cual vivía, y por eso no tocó el dinero del banco. No pudo pagar. Lo amenazaron. Pero además se enteró, a pesar suyo, de cosas que lo transformaron en un peligro para ciertas personas con poder. Y entonces se simuló un accidente. Como no podían simularlo solo con Fernando Pomar, asesinaron a toda la familia fraguando un accidente común de tránsito. Con respecto al testigo que dice que vio el vehículo volcado, la respuesta más lógica la dio un lector: simplemente le pagaron para que lo dijera. Hubo lectores que afirmaron que todos los que estuvieron involucrados (autoridades, peritos oficiales, etc.)fueron comprados. En definitiva, si se trató realmente de un asesinato, nunca se descubrirán a los culpables, y las razones son obvias. Mi admiración al perito privado Roberto Locle que tuvo el coraje de destruir con argumentos irrebatibles la teoría del accidente, aunque no se atrevió a decir que fue un asesinato... Pepito el sabueso.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Soy detective aficionado y estudiando el caso Pomar y todo lo que se dijo y que figura en la Red (autoridades, peritos oficiales y privados, periodistas y lectores) fue fácil deducir lo que sucedió: Fernando Pomar pidió dinero prestado, con el cual vivía, y por eso no tocó el dinero del banco. No pudo pagar. Lo amenazaron. Pero además se enteró, a pesar suyo, de cosas que lo transformaron en un peligro para ciertas personas con poder. Y entonces se simuló un accidente. Como no podían simularlo solo con Fernando Pomar, asesinaron a toda la familia fraguando un accidente común de tránsito. Con respecto al testigo que dice que vio el vehículo volcado, la respuesta más lógica la dio un lector: simplemente le pagaron para que lo dijera. Hubo lectores que afirmaron que todos los que estuvieron involucrados (autoridades, peritos oficiales, etc.)fueron comprados. En definitiva, si se trató realmente de un asesinato, nunca se descubrirán a los culpables, y las razones son obvias. Mi admiración al perito privado Roberto Locle que tuvo el coraje de destruir con argumentos irrebatibles la teoría del accidente, aunque no se atrevió a decir que fue un asesinato&#8230; Pepito el sabueso.</p>
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		<title>Por: Guillermo Berto</title>
		<link>http://robertoguareschi.com/fracaso-y-culpa-del-periodismo/comment-page-1/#comment-138</link>
		<dc:creator>Guillermo Berto</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 15 Dec 2009 15:14:04 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://robertoguareschi.com/?p=152#comment-138</guid>
		<description>Roberto, excelente su columna. Como casi todos los periodistas y además encargado de la sección policiales de un diario y editor de un blog dedicado a temas del Poder Judicial, también hice mis reflexiones que aquí trato se sintetizar.
Ante un caso criminal dado, en la enorme mayoría de los casos los periodistas recurrimos a las fuentes policiales. Y a esas fuentes debemos ponerlas bajo sospecha de inmediato: Son los primeros encubridores, los primeros que ofrecen información sesgada. ¿Lo hacen porque son corruptos, o para favorecer a alguien? No siempre. Lo hacen porque son parte interesada. Quizá no tuvieron nada que ver con el caso policial en cuestión, pero sí tienen que ver con su esclarecimiento. Por eso se produce el fenómeno que vemos tan a diario: la banda que robó el banco y huyó sin ser atrapada será “una super banda”, los boqueteros que vaciaron el tesoro sin dejar rastros serán “sofisticados ingenieros”, y, siguiendo esa lógica, la familia que no aparece por ningún lado será “violenta, abusadora, traficante” y quién sabe cuántas cosas más, estará fuera del país u oculta por su voluntad en algún rincón inaccesible.
Y los periodistas solemos repetir esas definiciones sin chequearlas, sin siquiera tamizarlas por el sentido común o al menos preguntarnos: ¿y por qué esta fuente me cuenta esto?.
Salvo escasísimas excepciones, somos precarios investigadores y debemos asumirlo. Muchas veces no es por nuestra culpa, sino porque no disponemos de los medios o la formación necesarios.
Me ha tocado la cobertura, para el diario Río Negro, del asesinato del soldado Carrasco (1994) y del primer triple crimen de la ciudad de Cipolletti (1997), entre tantos otros casos resonantes. Muchísimas veces llegábamos al final del día sin ninguna información confiable ni “fuerte” para llevar a la primera página. 
¿Se debía a que éramos malos periodistas? Es posible, pero también intervinieron otros factores: nótese que al día de hoy existen dudas sobre si los condenados por la justicia fueron los respectivos autores.
Para la prensa, en ninguno de los casos era fácil conseguir datos confiables porque los mismos investigadores eran los que estaban sospechados y la información que filtraban era interesada.
Por suerte el diario no nos exigía un título de tapa por día, de modo que cuando no había, no había.
Pero si los canales de televisión, las radios y los medios digitales, en constante competencia, envían periodistas al lugar del hecho para obtener información, ¿qué hacen esos reporteros? Consiguen lo que sea. He visto por televisión informes de 10 minutos con un periodista hablando de un auto quemado que no era de los Pomar, y el informe no lo ocultaba, lo decía desde el comienzo. ¿Cómo se pueden “llenar” 10 minutos con un hecho no es noticioso?
Queda mucho más por decir (en especial sobre la intromisión política, nunca ausente), pero ya me extendí demasiado. Le mando un abrazo y ojalá el debate continúe. Lo necesitamos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Roberto, excelente su columna. Como casi todos los periodistas y además encargado de la sección policiales de un diario y editor de un blog dedicado a temas del Poder Judicial, también hice mis reflexiones que aquí trato se sintetizar.<br />
Ante un caso criminal dado, en la enorme mayoría de los casos los periodistas recurrimos a las fuentes policiales. Y a esas fuentes debemos ponerlas bajo sospecha de inmediato: Son los primeros encubridores, los primeros que ofrecen información sesgada. ¿Lo hacen porque son corruptos, o para favorecer a alguien? No siempre. Lo hacen porque son parte interesada. Quizá no tuvieron nada que ver con el caso policial en cuestión, pero sí tienen que ver con su esclarecimiento. Por eso se produce el fenómeno que vemos tan a diario: la banda que robó el banco y huyó sin ser atrapada será “una super banda”, los boqueteros que vaciaron el tesoro sin dejar rastros serán “sofisticados ingenieros”, y, siguiendo esa lógica, la familia que no aparece por ningún lado será “violenta, abusadora, traficante” y quién sabe cuántas cosas más, estará fuera del país u oculta por su voluntad en algún rincón inaccesible.<br />
Y los periodistas solemos repetir esas definiciones sin chequearlas, sin siquiera tamizarlas por el sentido común o al menos preguntarnos: ¿y por qué esta fuente me cuenta esto?.<br />
Salvo escasísimas excepciones, somos precarios investigadores y debemos asumirlo. Muchas veces no es por nuestra culpa, sino porque no disponemos de los medios o la formación necesarios.<br />
Me ha tocado la cobertura, para el diario Río Negro, del asesinato del soldado Carrasco (1994) y del primer triple crimen de la ciudad de Cipolletti (1997), entre tantos otros casos resonantes. Muchísimas veces llegábamos al final del día sin ninguna información confiable ni “fuerte” para llevar a la primera página.<br />
¿Se debía a que éramos malos periodistas? Es posible, pero también intervinieron otros factores: nótese que al día de hoy existen dudas sobre si los condenados por la justicia fueron los respectivos autores.<br />
Para la prensa, en ninguno de los casos era fácil conseguir datos confiables porque los mismos investigadores eran los que estaban sospechados y la información que filtraban era interesada.<br />
Por suerte el diario no nos exigía un título de tapa por día, de modo que cuando no había, no había.<br />
Pero si los canales de televisión, las radios y los medios digitales, en constante competencia, envían periodistas al lugar del hecho para obtener información, ¿qué hacen esos reporteros? Consiguen lo que sea. He visto por televisión informes de 10 minutos con un periodista hablando de un auto quemado que no era de los Pomar, y el informe no lo ocultaba, lo decía desde el comienzo. ¿Cómo se pueden “llenar” 10 minutos con un hecho no es noticioso?<br />
Queda mucho más por decir (en especial sobre la intromisión política, nunca ausente), pero ya me extendí demasiado. Le mando un abrazo y ojalá el debate continúe. Lo necesitamos.</p>
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		<title>Por: Gabriel Erbiti</title>
		<link>http://robertoguareschi.com/fracaso-y-culpa-del-periodismo/comment-page-1/#comment-133</link>
		<dc:creator>Gabriel Erbiti</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Dec 2009 01:49:57 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://robertoguareschi.com/?p=152#comment-133</guid>
		<description>Estimado Roberto, hoy leí su columna en el diario y coincido en todo lo que dice. Aprovecho para mandarle humildemente lo que yo había escrito la semana pasada en un impulso y que quedó en la notebook sin ningún destino pero que con mis palabras quise reflejar en parte lo que usted dice. Saludos, ahí va, muchas gracias:


DE POLICIAS, POLITICOS Y PERIODISTAS

La historia de la malograda familia Pomar me ha despertado los más diversos sentimientos.
Los primeros días  compartí con la mayoría de la gente la angustia e incredulidad  cotidiana de ver en los medios periodísticos la ausencia de rastros, tanto del auto como de las personas, como si se los hubiera “tragado la tierra”. 
Con el correr de los días, a esa angustia inicial se le sumaron episodios de sorpresa cuando, casi simultáneamente los veían tanto en Neuquén como en Ameghino…¿acaso no iban a Pergamino? Ni hablar del pobre perro que habían dejado abandonado en una guardería.
Fue desazón lo que sentí, cuando luego de ausentarme por una semana del país, me enteré al llegar que aún no los habían encontrado.
Retornaron angustia y sorpresa cuando una colega me comentó que habían “encontrado a los Pomar”, pero todos muertos en un supuesto accidente al costado de la ruta 31, a pocos kilómetros de Pergamino…¡¡¿¿qué??!!
Finalmente tuve una erupción de sentimientos varios cuando comencé a ver la repercusión de la noticia en la televisión e internet:  el ministro Stornelli en el lugar del hecho diciendo, contundente e implacable, que el “rastrillaje había sido exitoso” y que gracias a ello habían encontrado los cuerpos; en otro canal una periodista comentando que los había encontrado, alertado por el olor nauseabundo, un baqueano que nunca apareció; por otro lado un policía diciendo que los había encontrado él con otro comisario…¿el rastrillaje se hace de a dos?; un periodista de canal 13 quejándose que “no le permitían el paso más cerca del lugar del hecho”, casi peleándose con el policía que resguardaba el lugar, mientras sus colegas en estudio socarronamente le decían “lo que pasa es que vos sos periodista, por eso no te dejan pasar”; perfil.com que anunciaba a grandes títulos, con una foto de la rueda del auto volcado, “Se veía desde la ruta”; un perito en criminalística que sin inmutarse y sin pensar en las pobres familias dice “seguro la mujer sobrevivió durante varios días” mientras todavía se estaban realizando las autopsias; que hubo un llamado al 101 denunciando un accidente en la zona…que no hubo un llamado al 101 denunciando un accidente en la zona, o era al 911 o al 101, ya no sé.
Alguna vez leí  que el periodismo difícilmente pueda ser totalmente objetivo, que algún grado de subjetividad es natural que el ser humano imprima en lo que está informando; pero ver a periodistas de renombre (Santos Biazzatti, por ejemplo) rebajarse a inventar las más alocadas teorías y suposiciones o realizar preguntas cargadas de resentimiento y violencia, por el hecho de  pertenecer a empresas enfrentadas con el gobierno de turno, directamente me dio náuseas.   
Entonces, con una policía que actúa con semejante impericia y negligencia, funcionarios públicos/políticos incapaces de reconocer errores evidentes y por último, periodistas que informan (o deforman) de acuerdo a los intereses económico-políticos de las empresas privadas a las que pertenecen, ¿hacia dónde vamos? Con este proceder, ¿no generan acaso ellos mismos más violencia?
En el país del voto “no positivo” es práctica habitual la “no autocrítica”, total, la culpa, siempre es del otro. 
Así estamos.
                                                                  Gabriel Erbiti. DNI 20985556.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado Roberto, hoy leí su columna en el diario y coincido en todo lo que dice. Aprovecho para mandarle humildemente lo que yo había escrito la semana pasada en un impulso y que quedó en la notebook sin ningún destino pero que con mis palabras quise reflejar en parte lo que usted dice. Saludos, ahí va, muchas gracias:</p>
<p>DE POLICIAS, POLITICOS Y PERIODISTAS</p>
<p>La historia de la malograda familia Pomar me ha despertado los más diversos sentimientos.<br />
Los primeros días  compartí con la mayoría de la gente la angustia e incredulidad  cotidiana de ver en los medios periodísticos la ausencia de rastros, tanto del auto como de las personas, como si se los hubiera “tragado la tierra”.<br />
Con el correr de los días, a esa angustia inicial se le sumaron episodios de sorpresa cuando, casi simultáneamente los veían tanto en Neuquén como en Ameghino…¿acaso no iban a Pergamino? Ni hablar del pobre perro que habían dejado abandonado en una guardería.<br />
Fue desazón lo que sentí, cuando luego de ausentarme por una semana del país, me enteré al llegar que aún no los habían encontrado.<br />
Retornaron angustia y sorpresa cuando una colega me comentó que habían “encontrado a los Pomar”, pero todos muertos en un supuesto accidente al costado de la ruta 31, a pocos kilómetros de Pergamino…¡¡¿¿qué??!!<br />
Finalmente tuve una erupción de sentimientos varios cuando comencé a ver la repercusión de la noticia en la televisión e internet:  el ministro Stornelli en el lugar del hecho diciendo, contundente e implacable, que el “rastrillaje había sido exitoso” y que gracias a ello habían encontrado los cuerpos; en otro canal una periodista comentando que los había encontrado, alertado por el olor nauseabundo, un baqueano que nunca apareció; por otro lado un policía diciendo que los había encontrado él con otro comisario…¿el rastrillaje se hace de a dos?; un periodista de canal 13 quejándose que “no le permitían el paso más cerca del lugar del hecho”, casi peleándose con el policía que resguardaba el lugar, mientras sus colegas en estudio socarronamente le decían “lo que pasa es que vos sos periodista, por eso no te dejan pasar”; perfil.com que anunciaba a grandes títulos, con una foto de la rueda del auto volcado, “Se veía desde la ruta”; un perito en criminalística que sin inmutarse y sin pensar en las pobres familias dice “seguro la mujer sobrevivió durante varios días” mientras todavía se estaban realizando las autopsias; que hubo un llamado al 101 denunciando un accidente en la zona…que no hubo un llamado al 101 denunciando un accidente en la zona, o era al 911 o al 101, ya no sé.<br />
Alguna vez leí  que el periodismo difícilmente pueda ser totalmente objetivo, que algún grado de subjetividad es natural que el ser humano imprima en lo que está informando; pero ver a periodistas de renombre (Santos Biazzatti, por ejemplo) rebajarse a inventar las más alocadas teorías y suposiciones o realizar preguntas cargadas de resentimiento y violencia, por el hecho de  pertenecer a empresas enfrentadas con el gobierno de turno, directamente me dio náuseas.<br />
Entonces, con una policía que actúa con semejante impericia y negligencia, funcionarios públicos/políticos incapaces de reconocer errores evidentes y por último, periodistas que informan (o deforman) de acuerdo a los intereses económico-políticos de las empresas privadas a las que pertenecen, ¿hacia dónde vamos? Con este proceder, ¿no generan acaso ellos mismos más violencia?<br />
En el país del voto “no positivo” es práctica habitual la “no autocrítica”, total, la culpa, siempre es del otro.<br />
Así estamos.<br />
                                                                  Gabriel Erbiti. DNI 20985556.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: DANIEL</title>
		<link>http://robertoguareschi.com/fracaso-y-culpa-del-periodismo/comment-page-1/#comment-132</link>
		<dc:creator>DANIEL</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 21:58:01 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://robertoguareschi.com/?p=152#comment-132</guid>
		<description>Roberto muy interesante tu columna de hoy. Ahora, dando por sentada en forma excluyente la teoria del accidente no volvemos a tropezar con la misma piedra?
¿te podés comer una curva así cuando vos hiciste ese camino muchas veces antes?
¿por qué salieron a tirar lo de las deudas si los Pomar tenían un plazo fijo de $ 160.000 y ademas Pomar había cobrado un indemnización de $ 66.000. Toda esa guita está intacta.
¿Cómo juega la maldita Policía? A quien conviene este zafarrancho. Por mas que sabemos que son lamentables este tipo de búsquedas no requieren mas que sentido común. Mayor tecnología achica los tiempos pero la búsqueda se orienta con parámetros de sensatez. En fin. Hay que hacer una autocrítica sobre todo los sicarios que tienen escritorio en las redacciones, pero no abandonar la búsqueda de la verdad</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Roberto muy interesante tu columna de hoy. Ahora, dando por sentada en forma excluyente la teoria del accidente no volvemos a tropezar con la misma piedra?<br />
¿te podés comer una curva así cuando vos hiciste ese camino muchas veces antes?<br />
¿por qué salieron a tirar lo de las deudas si los Pomar tenían un plazo fijo de $ 160.000 y ademas Pomar había cobrado un indemnización de $ 66.000. Toda esa guita está intacta.<br />
¿Cómo juega la maldita Policía? A quien conviene este zafarrancho. Por mas que sabemos que son lamentables este tipo de búsquedas no requieren mas que sentido común. Mayor tecnología achica los tiempos pero la búsqueda se orienta con parámetros de sensatez. En fin. Hay que hacer una autocrítica sobre todo los sicarios que tienen escritorio en las redacciones, pero no abandonar la búsqueda de la verdad</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Camilo</title>
		<link>http://robertoguareschi.com/fracaso-y-culpa-del-periodismo/comment-page-1/#comment-131</link>
		<dc:creator>Camilo</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 13 Dec 2009 20:04:15 +0000</pubDate>
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		<description>Que cierto... que triste</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Que cierto&#8230; que triste</p>
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