Hay que prepararse para disfrutar
Esta es una versión ampliada de la columna que publiqué en el diario Perfil. Sin la necesidad de ceñirme a 5000 caracteres, he desarrollado más algunas ideas sobre el periodismo que viene.
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Una colega me escribió el jueves. Ella entiende que internet está “enterrando“ al periodismo y me instó a defenderlo como “valor constitutivo de la democracia“.Le respondí que en todo lo que escribo intento mostrar un periodismo en gestación más eficaz que el actual para enriquecer la democracia.
Muchas veces los periodistas creemos que hemos sido claros, pero lo hemos sido sólo para nosotros: tal vez haya más lectores que piensan que mis columnas no defienden al periodismo lo suficiente.
Lo que sigue es un intento de explicar ese periodismo que veo.
Internet arrasó con las barreras que impedían un crecimiento exponencial de la comunicación. Nunca en la historia hubo tanta circulación de información. El “exceso“ de información es un tema que prometo tratar en otra columna; por ahora podemos acordar en que nunca hubo tanta posibilidad de compartir y de crear colectivamente.
Los medios masivos de comunicación, los gobiernos, las grandes corporaciones pierden poder en su capacidad de moldear nuestra percepción de la realidad y -tan crucial como eso- de lo que debería hacerse para cambiarla, según observa Yochai Benkler, profesor de Derecho en Harvard.
Esos medios masivos -periodísticos y no, que ocupan vastos territorios con una oferta copiosa y, por muy variada, poco profunda- están hoy forzados a competir, por la atención y el tiempo de la gente, con otras fuentes de producción de información y conocimiento antes impensables, muchos de ellos gratuitos: sitios, blogs, redes sociales. Lidian, mal equipados, con una cultura nueva: un público muy segmentado que no tiene la tolerancia del viejo lector capaz de pagar 64 páginas y leer nueve. O peor, de aceptar un producto no destinado enteramente a él y a su tribu sino a casi todo el mundo (o sea a casi nadie).
Los medios masivos no se han extinguido. Están lejos de eso. Aunque debilitados y cada vez más vulnerables a presiones políticas o económicas, todavía son dominantes. Pero están en declinación. Clarín tiene hoy la circulación de hace casi 40 años. La circulación global de los diarios de Estados Unidos es la misma de hace 54 años. La TV de cable con sus señales de nicho le quita publicidad (y audiencia, claro) a la TV abierta.
Grandotes, solemnes y progresivamente solos: los grandes medios masivos resuelven qué publicar, cómo y cuándo; así configuran un usuario pasivo y una esfera pública igual de rígida y vertical donde las instituciones, empezando por el mismo medio con sus periodistas, bajan línea como en aula magna. Ni en internet modifican en serio esta relación con el usuario.
Benkler sostiene que junto con esta esfera pública mediada por los medios masivos va creciendo otra esfera pública en red. Es la de Wikipedia (50 mil voluntarios construyen la enciclopedia digital gratuita), Linux (sistema operativo abierto en la que trabajaron miles de programadores); es la de tantos blogs y sitios donde circula conocimiento valioso y profundo y la de ciertos nuevos medios de base periodística. Son producciones intelectuales creadas colectivamente por el interés de compartir o de lograr reputación.¿No tienen calidad? Algunas son rudimentarias. Otras son mucho mejor que eso. Yo prefiero medir los resultados contra el tiempo de desarrollo y calcular el potencial. Internet no nos hace más inteligentes ni más buenos; el modo que la usemos, puede ayudarnos a eso, colectiva e individualmente. No subestimemos a las redes sociales porque todavía estamos tanteando en la oscuridad: nos ofrecen una herramienta que no teníamos.
La eficacia relativa de estas nuevas formas de producción de información, conocimiento y cultura estudiadas por Benkler está en debate. Pero ya hay evidencias concretas de los frutos de una mayor participación social y una mayor horizontalidad en las relaciones sociales. En todo caso, la red construye otro ciudadano, no reproduce exactamente las relaciones de poder de la esfera pública tradicional.
¿Recuerdan la columna de Eliseo Verón del domingo pasado? Por favor reléanla. Transcribo partes en cursiva. El subrayado es mío.
Verón habla de
“un programa para el iPhone y el iPod, destinado al metro de París. Cuesta un dólar con noventa centavos y habrá sin duda para todas las grandes metrópolis del mundo. Por el momento se pone el énfasis en la optimización del transporte (el vagón en que conviene subir si uno hace una combinación en tal o cual estación, conexiones con las otras redes de transporte, trenes, etc.), pero se abre la puerta para un proceso global de apropiación individualizada de los espacios urbanos.
Cada uno de nosotros podrá circular en una gran ciudad, conocida o desconocida, con la misma eficacia, y conmutar instantáneamente con todas las redes que la vida urbana comporta (actividades profesionales, servicios, información, entretenimiento, redes sociales, transporte, cultura, administración).
Bueno, el dispositivo técnico (…) será al fin de cuentas eso que fue alguna vez un teléfono portátil. Con un único y mismo iPhone (o cualquiera de las múltiples versiones de otras marcas), funcionando en cualquier lugar del planeta con un único número transformado en documento de identidad universal, podré decir que, cada vez que lo agarro, tengo a la vez mi mundo (mi agenda, mis redes sociales, mi correo, mi música, mis SMS, mis fotos, mis cuentas, mis apuntes, mi partido de fútbol, el libro que estoy leyendo, mi serie de televisión favorita) y el mundo entero, en la mano. Máxima individuación de lo global y reducción del planeta a un punto incandescente de instantaneidad.
Verón dice que
la gigantesca configuración de mundos virtuales que la convergencia tecnológica ha hecho posible en pocos años se va a re-inscribir en el mundo material
Y como se trata de una operación en el mundo material…
habrá reapropiación colectiva de la realidad social (por ejemplo, de los espacios urbanos) bajo formas que desbordarán los marcos institucionales del Estado y de la sociedad civil tal como los conocimos.
Vale la pena detenernos:
Dotados de nuevas herramientas tecnológicas nos reapropiamos del mundo material: inventamos nuevos modos de poseerlo. El conocimiento dispara la acción: es la naturaleza humana.
Fíjense que se trata de acciones concretas de creación colectiva en el mundo real. Y que, como configuran nuevas relaciones sociales, “desbordarán los marcos institucionales del Estado y de la sociedad civil“ como los conocemos hoy.
Es decir, con las nuevas herramientas de la convergencia tecnológica, los ciudadanos irán creando una esfera esfera pública a su medida: eso es lo que se llama una acción política.
Aquí entra el periodismo que más me interesa.
El periodismo puede ser una parte central de esa operación de “reapropiación colectiva de la realidad social“. Siempre ha sido un vehículo de la información y el conocimiento que nos habilita para tomar decisiones y actuar. Siempre ha promovido acciones concretas en el mundo real. Y casi siempre el periodismo ha cumplido esta función desde la preservación del status quo.
En un extremo, diarios argentinos han promovido golpes de Estado. Diarios de Estados Unidos han promovido guerras. Los mitos de la objetividad y del espejo ocultan parcialmente estas operaciones, las disimulan. Los medios tradicionales modernos declaran mostrar la realidad “tal cual es“ y se presentan a la sociedad como un espejo, objeto inerte que refleja lo que hay, sin distorsión, sin agregados: son un reflejo pasivo y neutral de la realidad.
Hoy la tecnología nos habilita para crear colectivamente sin una estructura jerárquica tradicional, sin y con incentivos económicos. Creo que eso nos puede dar mayor autonomía individual, mayor capacidad crítica y también mayor potencia social: capacidad para actuar en conjunto y modificar la sociedad.
Imagino un periodismo despojado de los mitos de la objetividad y el espejo. Un periodismo capaz de hacer transparentes sus principios y sus ideas; sus fuentes de financiación y todos sus intereses económicos. Esa transparencia debe alcanzar a la propia operación periodística: qué elegimos mostrar y cómo lo hacemos; en qué nos equivocamos y –esto es muy importante- por qué nos equivocamos.
La irrupción del usuario como sujeto activo en el mundo del periodismo viene a ayudarnos a lograr esa transparencia y a reinventar nuestro oficio.
Claro que habrá muchos tipos de periodismo. El que me interesa es el que acompañe y exprese a esa cultura que está creando una nueva esfera pública. Los periodistas cederemos la centralidad y una ilusión de poder que nos aleja de la gente. Ese periodismo no será ya un lugar exclusivo de los profesionales, dueños absolutos de la mediación.
Fíjense en este modelo: Le Post, nacida de Le Monde hace tres años, funciona como publicación periodística y medio social. Tiene siete periodistas especializados, dos editores, una video-periodista y un periodista de investigación; ellos producen el 10% de los contenidos del sitio. Los periodistas son agregadores de noticias y organizadores de la comunidad de usuarios. El resto pertenece a los usuarios, que producen unos 500 posteos y 7000 comentarios por día.
Cada periodista capacita a entre 10 y 14 amateurs en lo básico del periodismo. Esta integración entre profesionales y amateurs hace posible que a la producción de los profesionales se le sume la de 300 usuarios activos, algo así como una redacción deslocalizada de 311 personas.
Los amateurs no reciben ningún pago. Ayudan a elegir y producir noticias, enfoques originales, encontrar testigos, aportan fotos y videos, agregan valor a la información.
Aquí hay información en inglés sobre Le Post y un audio de su director.
El usuario activo ya está aquí, capaz de crear contenidos y de tomar contenidos de otros y reformularlos y darles valor. Ese es el camino que yo prefiero para el periodismo; el que a mi juicio ofrece más desafíos y promesas.
Este periodismo remplaza al del profesional que habla desde el podio, hoy predominante. Pero una señal de que este es un camino que sólo podrá ensancharse es que el periodismo más conservador hoy está abriendo espacios aún mezquinos, por cierto, a los usuarios (esa mezquindad nace de la ignorancia, también del temor e incluso directamente de la arrogancia).
Si este es el periodismo que nos interesa, no exageremos nuestro rol ni nuestras capacidades. En tanto periodistas, somos artesanos. Capacitémonos para poder trabajar junto con ese usuario/lector. Seremos facilitadores, coordinadores, creadores colectivos. Para mí, la felicidad del periodismo siempre ha sido crear colectivamente. De pronto nace una idea hermosa y fértil en medio de un encuentro formal de periodistas o en una charla casual. La hemos estado buscando, la hemos convocado -con trabajo, con alegría y humor, a veces con rabia, a veces casi sin esperanza- animándonos al ridículo o al lugar común. Y ahora ha aparecido, está aquí: nos ayuda a comprender nuestro momento histórico y nos reivindica como periodistas.
Ahora la fiesta va a ser más grande. Los usuarios están aquí y no como invitados. Tenemos que enseñarles y aprender de ellos.
Junto con los usuarios/productores de contenidos haremos un periodismo que será una herramienta mucho más eficaz y ética (y mucho más divertida) para reapropiarnos de la realidad social mediante acciones concretas en el mundo real. Una manera de hacer política mucho más transparente y confiable que la de los medios tradicionales.
Que la Argentina esté atrasada en todo esto no quiere decir que esté al margen por mucho tiempo. Me parece que conviene prepararse para disfrutar esto.
Categorías: Creación colectiva · Mediación · Medios masivos · Redes sociales · Transparencia · objetividad




8 respuestas hasta ahora
1 Maria // Nov 1, 2009 a las 13:52
El periodismo ya ingresó en una fase diferente.La tecnología, la web, todo está cambiando la forma, el estilo, el modo,de hacer periodismo pero para mi la escencia es la misma. Es imposible abstraerse de esta realidad que es fascinante y sorprendente. Es como una vorágine en la que es preciso montarse y disfrutarla. Las herramientas que ofrece son utilísimas, se interactúa muchísimo más con el lector, que no solo opina sobre la noticia o el arículo periodístico sino que le aporta datos, lo enriquece. Es un esfuerzo, en especial para los que nos criamos con la Olivetti navegar en este mundo que por momentos resulta de tan amplio, inabarcable. Aprender a seleccionar sitios para encontrar información correcta, lleva horas/pantalla. Pero así es, hay que entrenarse. Yo, por lo menos, estoy encantada y me sumerjo en este nuevo modo con avidez, curiosidad y alegría.
2 Marcelo de la Torre // Nov 1, 2009 a las 21:29
…excelente Roberto. tus palabras se difrutan, sin dudar.
Desde hace un tiempo da vuelta el tema de la decadencia de las jerarquías, hoy me entero (…de quién más) por Piscitelli de un concepto `redarquías´ tratado con elegancia por Joisé Cabrera http://blog.cabreramc.com/2009/11/01/redarquia-el-nuevo-orden-emergente-en-la-era-de-la-colaboracion/ y tengo para mí que lo andamos dando vuelta en tatantos rubros (periodismo, educación, organización, etc.) tiene que ve r con eso la potenbcia de la redes y la colaboración + participación le falta un nombre puede que sea `redarquía´
3 Roberto Guareschi // Nov 1, 2009 a las 22:07
Gracias por el link, Marcelo.
4 Hugo Pardo Kuklinski // Nov 3, 2009 a las 6:32
Hola Roberto. Para extender el debate, propongo la lectura del post “Confundiendo el negocio de los medios con el de la impresión”, en nuestro digitalismo.com. El txto hace foco en un artículo escrito por Jason Pontin, editor en jefe de Technology Review, en su número de junio de 2009.
Pontin afirma que por 300 años, dos fuentes de ganancia sostuvieron a la prensa tradicional, a los journals y otros medios impresos: las suscripciones y la publicidad. Hoy ese modelo de revenue se ha roto con la masividad de Internet y el modelo all free. Sin embargo para el editor de Tech Review, esto no significa que la prensa carezca de futuro, solo que se adaptarán los formatos, como ya lo están haciendo, dentro de una filosofía de darwinismo digital donde el papel perderá espacio casi definitivamente.
El análisis completo en:
http://digitalistas.blogspot.com/2009/06/confundiendo-el-negocio-de-los-medios.html
Nos vemos en Buenos Aires la próxima semana!
5 Roberto Guareschi // Nov 3, 2009 a las 9:33
Estoy de acuerdo con algunas idea Pontin y también con otras de Shirky. Me parece que no hay por qué beatificar o subestimar el trabajo en red, la sabiduría de las multitudes, el citizen journalism, etc. Es cierto que hay evangelismo y también escepticismo (defensivo). No es bueno subestimar a los periodistas profesionales ni exagerar la importancia de nuestro saber profesional. Creo que el trabajo en red y la distribución de poder que supone internet introducen cambios muy profundos en el periodismo. Seguro que habrá distintos grados de colaboración pro-am y distintos grados de calidad y eficacia. También habrá periodismo sólo profesional de distinta calidad y eficacia. Lo bueno es que hay un territorio enorme para la experimentación y el trabajo.
Qué bueno que vengas. Avisame así nos encontramos.
6 Céu de Buarque // Nov 13, 2009 a las 14:23
Cuánto me alegra su visión-propuesta, sobre el periodismo digital, pareciera más solidario con aquellos que tímidamente vamos asomando nuestras narices en la era de Internet, que para algunos empezó hace mucho, mientras que otros apenas gozan de la posibilidad de acudir a un cyber o practicar en PC prestadas. Pero llegará el tiempo en que más personas tendrán acceso, y eso tiene que encontrar mejor parados a los medios, pues la información le estallará en la manos, y creo que llegará un punto en que saturará el espacio de “basura digital”, impidiendo la búsqueda ágil y certera que todos ambicionamos.
Me gustó mucho esa idea de trabajo cooperativo entre profesionales y amateurs, quizá eso cree nuevas especialidades y generen una fuente laboral para muchos jóvenes, además de complementar mejor cada artículo que se escriba. Soy una convencida que dos o más cabezas siempre piensan mejor, y últimamente parecieran, muchos, esforzarse más en repetir y menos en investigar y crear.
Un saludo y muy bueno su escrito!
C.
7 Roberto Guareschi // Nov 15, 2009 a las 4:10
Céu, soy optimista: no creo que la basura pueda saturar a internet. Cada vez tenemos mejores filtros.
8 Amílcar // Ene 25, 2010 a las 14:29
Coincido con vos en todo, como cuando éramos estudiantes y ejercíamos un intercambio de pensamientos que hoy el tiempo y nuestras respectivas ocupaciones no nos permiten. Tanto estoy de acuerdo que he abierto mi propio blog en Internet, por supuesto, como opinador amateur. Las posibilidades de este nuevo periodismo son incalculables y, claro que sí, enervaran primero y desactivaran completamente después la arrogancia, el cinismo, la mentira; lo que hoy infecta los contenidos de los monopolios multimediáticos y propaga y multiplica la desorientación y la ignorancia de quienes aceptan sin digerir, analizar y ni siquiera discurrir acerca de lo que leen, ven o escuchan. Saludos y un abrazo.
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