La foto de Lucas
Este texto fue publicado hoy en Perfil. Acá le mejoré el título (creo).
He quitado los links a la foto para no mostrarla. Agradezco la observación de “chapita“ en Twitter: “si te parece horrorosa la foto, por qué la retuiteás difundiéndola?
“
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¿Actuaron bien los medios que publicaron las fotos de Lucas Rebolini desnudo, enfermo? Dos posiciones sintetizan caminos para reflexionar. Se trata de una esquematización: hay posiciones intermedias.
Una posición es que la publicación de la foto denuncia las fallas del hospital Fernández ocultas hasta que la revista Veintitres la publicó el jueves. Esas fallas hicieron posible que Lucas escapara del hospital y se abriera una cadena de presuntos acontecimientos que pueden haber causado su muerte: un posible maltrato de los policías que lo redujeron cuando padecía un estado de exitación, su exposición a la intemperie.
La foto crea conciencia sobre un problema grave, y lo hace con una potencia que de otro modo no se hubiera logrado. La historia del periodismo registra fotos célebres que violaron la intimidad pero ayudaron a un bien superior: la foto frontal de una niña vietnamita huyendo de las bombas, desnuda y llorando, llevó el espanto de la guerra a las casas de los norteamericanos y ayudó a crear el consenso que hizo posible la paz.
El daño que la publicación produce es menor que el que se provocaría si quedaran ocultas las circunstancias de la muerte. La foto fue tomada en la calle, un ámbito público, y revela un hecho que atañe a todos. La foto sirve al bien público.
La otra posición privilegia el derecho a la intimidad de Lucas y de sus padres y pone en tela de juicio los motivos de los medios que publicaron la foto: desde amarillismo hasta automatismo. Lucas estaba enfermo, totalmente vulnerable, no podía controlar sus actos ni defender su intimidad. Si se trataba de defender un bien común -la salud, la seguridad, la justicia- las publicaciones tenían dos opciones. Una, tibia: publicar la foto con una franja negra que protegiera una parte íntima de Lucas. Otra, radical: no publicarla, entregarla a la justicia y anunciar que se cuenta con esa foto, prueba del maltrato. En este caso se hace la denuncia periodística, posiblemente con menos potencia y eficacia en la conciencia social pero igual eficacia legal.
Yo me identifico con esta última posición.
Sergio Szpolski, presidente del grupo que edita Veintitres, dijo: “La foto solo pone en evidencia (la) situacion con toda la crudeza del caso. Me siento orgulloso del equipo periodistico de Veintitres que protege de este modo la verdad y con ella la memoria“.
Perfil y Crítica Digital publicaron la foto online el viernes. Pagina 12 no lo hizo. Para Ernesto Tiffemberg, su director, la foto “no aportaba información y podía ofender y causar dolor“. La Nación eligió un camino intermedio; no publicó la foto online ni en su edición impresa pero sin embargo reprodujo la tapa de Veintitres donde se ve, mínima, la foto en cuestión (2,5 por 2 cm). Carlos Guyot, director de diseño e innovación establece una diferencia entre publicar la foto y publicar la tapa de Veintitres: “la foto no le agregaba valor al lector, podía ofender a algunos de ellos, y ofender también la memoria del hijo de Grimau y a su familia“.
El diario publicó ese día la hora de las dos entradas de Lucas al hospital. Esos mismos datos de La Nación son citados por Perfil online para probar que la foto que publica registra efectivamente el momento en que Lucas ha huído del hospital.
Clarín publicó la foto sólo online y la levantó unas pocas horas después. “Había tensión entre este testimonio informativo y el derecho a la intimidad. Preferí levantar la foto online. Pero admito que es una cuestión a debatir”, dijo Ricardo Kirschbaum, editor general. Aprovechó una ventaja de internet sobre el papel: permite corregir y rápido. La edición impresa es definitiva.
La ciudad está llena de cámaras; también los espacios íntimos: cámaras de seguridad, cámaras de celulares. Internet multiplica lo que esas cámaras registran. La tecnología nos conecta como nunca en la historia pero nos quita intimidad. Lo íntimo cobró una nueva complejidad y eso nos presenta nuevos dilemas a los periodistas. No hay reglas labradas en piedra. Me parece que el mejor camino es la evaluación más cuidadosa posible caso por caso.
Para terminar, se me ocurren dos preguntas y unos datos que pueden ayudar a reflexionar. Supongamos que Lucas no hubiera sido el hijo de Antonio Grimau y Leonor Manso, dos artistas populares, talentosos y queridos por el público, sino un joven humilde y desconocido. ¿Los medios hubieran dedicado tanta atención al caso y publicado esa foto dolorosa?
¿Y si la foto de ese chico humilde hubiera sido publicada, cuántos de nosotros, lectores y periodistas críticos, hubiéramos querido polemizar?
Los datos: Hasta el jueves había en la Argentina una cifra record de gente perdida: 318. De ellos, la franja que más ha crecido son muchachos de clase media baja a media alta, de 21 a 35 años, como Lucas. Los datos me los dió Juan Carr, de Red Solidaria. Encierran un enigma, son un desafío para todos. Quizás el sufrimiento de Lucas y sus padres sirvan para que trabajemos en eso.
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16 respuestas hasta ahora
1 eduardo sandez // Mar 21, 2010 a las 10:52
Estimado señor :soy denunciante en un caso de violencia familiar desde hace un año y ocho meses y después de leer su nota en el diario perfil le aseguro que aunque en la teoría su posición es razonable en la Argentina de hoy sí no salen las fotos publicadas nadie hace nada. En mi caso hay ataques filmados por cámaras de seguridad que las ayudantes de fiscal se niegan a pedir a banco nac. O supermercado y más cosas por el estilo. El caso está en la suprema corte de la provincia y ni así se mueve. Sus ideas son muy lindas. . . . .para Suecia.
2 Roberto Guareschi // Mar 21, 2010 a las 10:58
Gracias, Eduardo, he puesto en Twitter un link a su comentario.
3 daniel molina // Mar 21, 2010 a las 11:40
Bienvenido el debate. Yo acuerdo con tu posición (aunque con muchos matices). De hecho los principales medios, espontáneamente (es decir, guiados por lo más profundo de su ideología) suelen actuar diferente en caso similares, cuando el “sujeto de la imagen” es pobre, negro, minoritario, etc. No hubo imágenes de cuerpos mutilados el 9/11 y sobran la de los cadáveres del Haití.
En el caso que comenta Sandez, creo que hay que diferenciar entre la imagen que se pone en un juzgado (como prueba) y la difusión pública.
En este caso, además, hay otro componente: la mayoría de los periodistas no conocen el mundo fuera de las redacciones y bares. En todos los hospitales (incluso en EEUU, y en los mejores) se escapa gente que está internada. No son cárceles: son hospitales. Habría mucho que discutir sobre eso y sobre la necesidad imperiosa de los medios de encontrar “culpables” tras cada “noticia”.
4 Roberto Guareschi // Mar 21, 2010 a las 11:52
Daniel, el comentario de Sandez me interesó porque no había pensado en lo que él dice: acá la justicia es lenta y es sensible a la presión de los medios.
En cuanto a lo que vos decís, es cierto que los periodistas tenemos una tendencia a encontrar culpables. Es una tendencia que puede ser útil para desconfiar de lo aparente, pero si no está moderada por la inteligencia y el sentido común puede producir juicios automáticos y errores graves.
5 daniel molina // Mar 21, 2010 a las 12:13
Roberto y Sandez, justamente porque acuerdo en general con ambos es que me puse a pensar en los límites que tienen esas posiciones con las que acuerdo (es mi tortuosos sistema de pensamiento: cuando algo me parece bien, le busco la vuelta, y siempre le encuentro debilidades)
6 marcos mayer // Mar 21, 2010 a las 12:31
No creo que la difusión pública de la foto de Lucas colabore en nada a aclarar qué pasó con él. Y no puedo dejar de pensar en los móviles que llevaron a su publicación, como en muchos otros casos. El tema es largo, pero me parece que los periodistas actuamos de manera espasmódica ante los casos (la gran excepción fue lo de Cabezas)y de aquí a un par de semanas el caso Lucas entrará al olvido. Cosa que no ocurre en la justicia, a la que el periodismo sospecha en cualquier caso. Lo cual convierte al supuesto documento es no mucho más que un artilugio de venta.
7 marta sucre // Mar 21, 2010 a las 15:05
Llegué acá por twitter, y es cierto: esta columna salió publicada en el diario perfil, que tiene la foto cuestionada en tapa. Es extraño que no le haya preguntado a los editores de su propio medio por qué decidieron hacerlo. La crítica tendría que empezar por casa.
8 Roberto Guareschi // Mar 21, 2010 a las 15:52
No es mi medio. Soy un colaborador externo. Envié un email y no obtuve respuesta. Fue un error no haber consignado eso. De todos modos está bien clara mi posición contraria a la publicación de la foto. Gracias por la lectura atenta
9 Monica Brunacci // Mar 21, 2010 a las 20:26
Leyendo este post a mi me surgen muchas inquietudes. Se dice que Lucas no tenia: trabajo,celular,computadora,novia ni amigos íntimos desde hace bastante tiempo.Suponiendo que esto es cierto,era evidente que algo en Lucas no estaba bien. Suponiendo también que era cocainómano, entonces estaba todo mal. Con o sin foto, (Cuya pulbicación considero innecesaria)no sienten que él tenia un final anunciado? Las circunstancias de un trabajo que me duró 6 años me llevaron a conocer un poco por dentro el sistema de salud: escaparse practicamente está incluido en las opciones en una guardia nocturna,y sin temor a exagerar estoy casi segura que los policias tienen un entrenamiento precario para casos donde el sujeto esta “fuera de si” como (en apariencias) fue el caso de Lucas. Entonces, verdaderamente creo que este es un caso más de “pseudo-famoso” necesario para vender, y que en definitiva es solamente ese el fin de publicar esa foto.
PD: Gracias Roberto por abrir el debate.
PD2: Me dio mucha más pena lo que le pasó a la chiquita de Puerto Madryn (Leonela) y que recién hoy volvio a ser noticia …
10 Guillermo Berto // Mar 21, 2010 a las 20:30
Excelente aporte al debate. En estos casos siempre me pregunto: ¿por qué los medios publican sin dudar fotos de cadáveres en Irak o Afganistán, incluso de niños? ¿Cuál es el criterio periodístico que se aplica?
11 Fernando // Mar 22, 2010 a las 20:16
Roberto, ¿está seguro de que la foto “prueba el maltrato”? En una imagen muy borrosa, tal vez surgida del morbo de capturar a alguien desnudo en la vía pública, se ve al supuesto Lucas y a un policía. Nada más. El “maltrato” es sugerido por Veintitrés y sus repetidores, quienes en base a esa foto de celular y a un testimonio anónimo hablan de brutalidad policial. La revista, además, carga duro sobre la ineficiencia hospitalaria (de ahí a pegarle a Macri, cinco minutos). De hecho, en el copete dice que se intentó ocultar la fuga, algo que desde el Fernández explicaron en conferencia de prensa.
Como caso periodístico, la historia de Lucas me genera otro interrogante: ¿por qué nadie va a fondo con las fechas? Los padres dijeron a la policía haber tenido noticias de él hasta el 22 de febrero, cuando hacía 10 días que había muerto. Ambos son personas públicas y populares, pero prefirieron el silencio. ¿No es eso periodísticamente más relevante para “proteger la verdad” que mostrar esa foto?
Son muy interesantes sus dos preguntas finales: los medios llegaron al caso por relacionarlo con dos actores de telenovelas, no por ninguna sensibilidad hacia los que deambulan por la calle, por el motivo que fuese.
P.D.: Excelente blog.
12 Roberto Guareschi // Mar 23, 2010 a las 11:13
No, no puedo decir que la foto pruebe el maltrato. Sí pueba que se escapó del hospital. Mi opinión es que no hacía falta publicarla para probar eso. Gracias.
13 Amílcar // Mar 24, 2010 a las 23:56
Denunciar las fallas de un hospital público a través de una foto y que ésta permita, establecida como cierta la fuga, reconstruír el episodio posterior en que dos policías lo habrían maltratado, está bien. Pero, hecha también la salvedad de que la Justicia debe investigar y en su tarea específica no puede ser reemplazada por el periodismo, hay que decir que, seguir usando un suceso desgraciado como ese para excitar el morbo de los lectores no está bien. El editor responsable sabrá en qué punto detenerse. Informar no debe consistir en un puro prender alarmas. El periodismo no debe ser una sirena que suena para asustar, sobresaltar y jorobar a la gente, al prójimo. En un mundo tan intercomunicado como éste, el ser humano debe caminar tranquilo y si alguna participación en el bienestar y el crecimiento de la especie humana le cabe al periodismo, ésta debe ser nada más y nada menos que la de informar. Se sabe que toda información es un editorial subjetivo del cronista, como una novela o un cuento constituyen una ficcionalización de lo que ha acontecido o acontece. En este sentido si se trata de la muerte de un ser humano la discreción debe estructurar la ética de la noticia y no el sensacionalismo. Este último es un disvalor porque tiene una finalidad meramente lucrativa y ademas excita la morbosidad.
14 marta sucre // Mar 25, 2010 a las 11:21
Ni no fuera por esa foto y el testimonio, hoy no se sabría que Lucas estuvo dos veces en el hospital, que la policia lo habia maltratado, que se escapó desnudo bajo la lluvia y nadie lo fue a buscar (todos los testimonios apuntan a que lo encontraron porque alguien llamó al 911). En Viet Nam también se sabía que estados unidos usaba napalm, pero la potencia de la imagen de la niña corriendo desnuda luego de un ataque pasó a la historia como el testimonio que dio vuelta la historia. ¿esa foto no es una intromisión a la intimidad, incluso mucho peor porque se trata de una menor?. Yo creo que a menor escala, pero con la misma lógica de poner sobre la mesa la realidad, la foto de Lucas ayudó a dar vuelta un caso. Fue tomada en la via pública y aportó información. La foto no prueba nada (la de viet nam tampoco lo hacía) si no que es un documento gráfico que potenció un testimonio.
Con respecto a la columna del sr. Guareschi, donde no se habla de que Perfil publicó en tapa esa foto, no es un dato menor: usted suele buscar la paja en el ojo ajeno y hacerse el periodista probo, pero tendría que mirar un poco más hacia adentro. En el gremio no solo es recordado por haber sido secretario de redacción de clarin durante la última dictadura, sino por haber vuelto en los 90 de la mano de la infanteria. Antes de dar lecciones de ética a los demás, tendría que empezar por mirarse un poco a si mismo.
15 Roberto Guareschi // Mar 25, 2010 a las 19:09
Corrección a comentario de Marta Sucre:
Yo no dirigí la redacción de Clarín durante la dictadura. Fui jefe de la sección Internacionales. Y no volví en los 90. Recién me fui del diario a fines de marzo de 2003.
16 sandra portelli // Abr 25, 2010 a las 12:54
Hola Roberto, Creo que Lucas tenia problemas psiquiatricos más alla de que su estado alterado fuese provocado por la ingesta de cocaina. Y me consta por casos vividos de cerca, que la policía no esta preparada para contener a un paciente brotado. Asi como se han creado comisarías especiales para el maltrato familiar, deberian crearse cuerpos especiales para estos casos para que la policia siempre acuda con profesionales de la salud mental a contener a una persona que aparece desnuda en la calle. Coincido con varios opinantes de este blog, que en caso de haber sido hijo de “nadie”, el caso hubiese pasado sin pena ni gloria y que la publicacion de la foto no aporta nada, solo contribuye al morbo.Muy bueno el blog
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