La infografía se recibió de arte
Jaime Serra acaba de ser elegido por la Sociedad de diseño periodístico (SND, en inglés) como el infografista más influyente de los últimos veinte años. Es casi como decir el mejor de la historia, considerando que hasta los 80 la infografía casi no se veía en los diarios. [En el mismo link vean “La ballena franca“, su trabajo más admirado.]
Escribo este post porque me parece que el premio es muy importante para nosotros y sin embargo ha tenido poco eco en el periodismo local, excepto Clarín que le dio gran despliegue, si bien se quedó corto en generosidad con el título.
Jaime es un catalán enamorado de la Argentina. Vivió acá más de cuatro años, acá se casó y tuvo un hijo. Seguro que ustedes han visto sus trabajos en Clarín. Trabajamos juntos esos años, en un clima fantástico de alegría y creatividad en pleno rediseño del diario.
En la primera mitad de los 90 yo estaba buscando un infografista. El género entraba de lleno a los medios y buscaba su lenguaje con exuberancia. Recuerdo deslumbrantes infografías tan complejas que uno se perdía en ellas como en un mal texto periodístico. Los lectores las apreciaban mucho pero pocos recordaban la información que tenían. Claro, las imágenes y los textos competían a los codazos por el ojo del lector.
Por eso yo pensaba en una infografía con gran riqueza informativa, clara y bella. Pero no lo tenía así de claro entonces.
Aquí entra Jaime Serra. Viene de Cataluña. Parece hosco. ¿Sabrá enseñar? ¿Podrá formar un equipo que un día lo remplace? Toni Cases, el diseñador que nos ayudó con el rediseño, me dice que es muy bueno.
-Qué tipo de infografía quieres que haga –me dice Jaime.
-No sé. Lo vemos en el camino. Hacé infografías que te gusten.
Eso le dije y creo que fue mi único mérito: haber admitido mi ignorancia, como en tantas otras cosas del periodismo; y también el de ofrecerle mi confianza y darle toda la libertad que quisiera tomarse.
Miren la simpleza y la fuerza de esta infografía.
Buscábamos un infografista distinto y lo encontramos. Ningún exceso: todo está al servicio de la información. Texto e imagen se modulan para llegar al lector con la expresividad necesaria. No hay ningun narcisismo, nada nos hace pensar en la infografía ni en el autor. Estamos cautivados por lo que la infografía nos dice, y nada más.
Buscábamos ese infografista pero encontramos mucho más. Pronto nos dimos cuenta de que la fuerza de los trabajos de Jaime no era tan solo el producto de una síntesis afortunada, sino que residía en su belleza estética y su capacidad narrativa. Habíamos encontrado un artista.
Clarín ganó muchos premios internacionales con las infografías de Jaime y el diseño que nos enseñó Toni Cases, catalán también. El diario estuvo varios años entre los cinco más premiados del mundo. En algunas categorías fue número uno.
Hoy los trabajos de Jaime en La Vanguardia muestran cómo ha avanzado en su camino único en el periodismo. Ahora la dimensión íntima está mucho más presente. Jaime está inventando otro género aún más potente, libre y expresivo, capaz de llegar más hondo en nuestra humana complejidad. Doce de esos trabajos se exponen estos días en la Caixa Forum, en Barcelona, acompañados por los textos de doce periodistas, poetas, escritores, etc. Me da orgullo estar allí. Mi texto sirvió de base para este.
¿Cómo se llama el género que está creando Jaime? No importa. Pongámosle “serrismo“ mientras pensamos. Lo importante es reconocerlo para disfrutarlo más (y para coleccionarlo, seguro). ¿Es periodismo? Yo digo que sí. Qué importan las fronteras. Es más; creo que con Jaime lo visual periodístico está haciendo un recorrido similar al que ha hecho el periodismo de texto con Rodolfo Walsh y Tomás Eloy Martínez.
Esos maestros ampliaron los límites expresivos del periodismo. Pero por entonces los géneros eran aún estables. Hoy en cambio las fronteras se disuelven, el mapa ya no tiene los viejos hitos y Jaime está construyendo una nueva infografía en el camino de las artes visuales ¿Cuál de ellas? Jaime lo sabrá en el camino.
Con todo, tiene una ventaja; lo visual está seguro en los nuevos medios, abierto al cruzamiento de lenguajes mientras el texto anda enojado e inseguro porque ya no está solo en la cima.
Ahora detengámonos un momento. Pese a su vitalidad en la cultura de este tiempo, lo visual no tiene en el periodismo la importancia que merece. No me refiero a la TV donde brilla pero casi en soledad. Me refiero a los medios argentinos de papel y a los digitales. En los de papel suelen ser convidados de los domingos. Y online es peor: las infografías creadas para el papel no sirven para hacerles un copy-paste y pasarlas así nomás a lo digital. Internet pide mucho más: pide animación y pide interactividad. Y pide multimedia. Así como yo puedo construir en un diario de papel una infografía con dibujos y fotos (¿vieron cuán pocas veces se hace eso?), online podemos hacerlo con textos, ilustraciones, fotos, con fotos, video y audio.
- Podemos mostrar con un dibujo la trayectoria de un avión;
- en un tramo del recorrido podemos clickear para escuchar, en el audio de la caja negra, la confusión y el terror de la tripulación,
- luego, sin salir de esa infografía, ver un video del avión chocando contra las copas de los árboles cerca del aeropuerto, incendiándose,
- y después escuchar las sirenas de los bomberos, los gritos de los sobrevivientes,
- etc.
¿ Son condiciones ideales? No señor, en la época de las redes sociales. Recuerden el avión que bajó en el río en Nueva York, fotografiado por la gente, subido a Twitter y filmado por cámaras de vigilancia. Y acá, en Buenos Aires, miren este video del choque de un colectivo y dos trenes en la estación Flores, muy bueno, hecho por amateurs con videos de varias cámaras y con fotos.
Además de estos materiales, fundamentales, podríamos ofrecerle a los usuarios una experiencia más rica, hecha con todos los recursos que tenemos. En este punto la infografía cumpliría su cometido más alto, el de formar parte de un lenguaje múltiple. Eso es lo que hace Jaime a su manera y en un tono mucho más reflexivo que noticioso.
En estos días Jaime expone en Barcelona algunos de los trabajo que publica en La Vanguardia en su columna de los domingos. Sí, dije columnas. Sólo que las suyas rompen cualquier molde. Los animo a que las vean. Son una potente mezcla de lenguajes y géneros en la que se están cocinando lenguajes y géneros del futuro. Qué suerte que el periodismo le sirva para eso.
Yo pienso que nuestra creatividad y nuestro espíritu quizás le ayudaron a pegar desde acá su primer gran salto. Por eso, porque aprendimos mucho con él y porque seguiremos aprendiendo, su premio es tan importante para nosotros.
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Aquí, una selección de sus trabajos desde 1995.
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