La pelea del siglo
Esta es una versión corregida y ampliada del texto que publiqué hoy en Perfil, con comentarios que excluí en el diario por cuestiones de espacio.
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Por primera vez la gente derrotó en Estados Unidos, sin intermediación política, a las grandes corporaciones multinacionales del cine, la TV, la música, la industria editorial y otras afines.
Fue así: las corporaciones avanzaban en el Congreso con una ley (acrónimo, SOPA): las empresas que tuvieran en Internet material generado fuera de Estados Unidos que violara derechos de autor podían ser penadas con multas y con cárcel para sus ejecutivos.
Obligaban a empresas como Google, Facebook o YouTube a ser espías, policías y ejecutores. Como es imposible controlar y castigar a todo el mundo, les imponían revisar los materiales, apartar a los sospechosos e informar al gobierno. Si esos contenidos estaban alojados en servers de Estados Unidos, los fiscales borraban de Internet el sitio productor si no recibían elementos que ellos consideraran probatorios de inocencia.
El gobierno era juez y verdugo. Los fiscales pasaban el caso a los tribunales pero el sitio seguía borrado hasta el fin del juicio. Se abría una hendija para una censura similar a la que Estados Unidos condena afuera. Este material pasa, este no.
El sitio sospechado podría ser un nido de piratas. También podría ser una empresa italiana, muy pequeña e innovadora como fue Google, productora de software. La denuncian por violar derechos de autor y la matan en embrión, por las dudas. El material sospechoso podría ser una versión de Adiós Nonino remixado con temas de Lady Gaga que un pibe de Burzaco tenía en Facebook.
Los intermediarios iban a curarse en salud y censurar todo lo que oliera a piratería.
La gente inundó el Congreso con e-mails, ocupó las redes sociales. El tema se diseminó en la Web impulsado por menores de treinta. Se sumaron Google, redes sociales y fabricantes de nuevas tecnologías. También Obama, pese a que impulsa en Europa una ley más injusta aún.
Wikipedia fue fundamental. La enciclopedia más consultada del mundo, hecha por la gente, sin lucro, cerró 24 horas para mostrar cuán necesaria es. La gente armó un movimiento espontáneo, descentralizado, organizado, sin liderazo único, vasto, heterogéneo, con un objetivo claro. Igual, sólo en esto, a las primaveras árabes, bautizadas por Manuel Castells como la primera gran revolución del siglo XXI.
Los legisladores archivaron la ley. Las corporaciones reconocieron la derrota. Querían una red a su medida, sin privacidad, con censura previa y procedimientos cuasi ilegales que afectan la libertad de expresión.
El texto del link aquí arriba muestra que la rabia les hace hablar claro a las corporaciones. Consideran a Google y Wikipedia como medios de difusión y los acusan de parcialidad!! Es como decirles: Viejo, ustedes son parte del sistema: no tomen posición. Ustedes deben atenerse a las mismas reglas (uf!) del periodismo… Hay varias perlitas como esta.
Lo más importante en juego es la construcción de la democracia del siglo XXI. Los ciudadanos de Internet impulsan un sistema político con una participación mucho más amplia. ¿Qué rol jugarán los partidos en esta democracia en ciernes? ¿Cómo cambia la representación política cuando los ciudadanos pueden operar sin intermediarios? Hoy todos somos ciudadanos de Internet, aunque no sepamos prender una computadora.
También se está definiendo cómo será la circulación de la cultura en la era del conocimiento cuando los ciudadanos saben, pueden y quieren compartir, modificar, mezclar contenidos propios y ajenos: cómo será la propiedad intelectual cuando el conocimiento fluye o todo se retrasa; cómo contemplar los derechos de productores intelectuales y consumidores. La cultura avanza en caminos nuevos con obstáculos viejos.
También se define el perfil de la nueva economía. Sobrevivirán los más fuertes y más sintonizados con la época; pero no tendrán el mismo poder de hoy sobre los ciudadanos. La coalición que se opuso a SOPA no durará. Las redes sociales y los buscadores como Google no son santos: buscan modos de parcelar la red según sus intereses. Pero ya hay un precedente en el país que inventó Internet: los ciudadanos son más activos que nunca. No van vamos a olvidar ese triunfo triunfo (pero eso nos garantizará nada si damos desde ahora por sentado que los cambios gigantescos de nuestra época van a modificar profundamente las relaciones de poder).
Agregado a partir de una observación en Twitter de @aracalacana – Martín Becerra. Gracias.
Aunque suene grandilocuente, se está definiendo el futuro. Propongo que pensemos en todo esto para poder participar.
Categorías: Redes sociales · internet · movimientos sociales · política




1 respuesta hasta ahora
1 eduardo // Feb 27, 2012 a las 8:15
nuevas herramientas comunicacionales implican cambios en la estructura de poder. recuerda a gutenberg.
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