Estamos creando otro periodismo: será mucho mejor

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septiembre 4, 2011

Nada más viejo que el diario de hoy

Escribí este texto sobre la muerte de Candela y los medios. Hoy fue publicada por el diario Perfil.

La muerte de Candela mostró desnudos a los diarios de papel del día siguiente. Y la imagen no era linda. La mañana del jueves pensé: Nada más viejo que el diario de hoy. Había visto varios noticieros de televisión la noche anterior y conocía lo que creía más importante. Dos hechos: el hallazgo del cuerpito y una llamada reclamando una plata a los padres de Candela. Dos hipótesis: un ajuste de cuentas por un vuelto apropiado por el padre, pirata del asfalto; y algo similar vinculado con otro pariente, supuesto traficante de drogas. Nada nuevo para mí.

No sólo había visto los noticieros; también había visto en Facebook fotos de Candela con amigos y familiares. Tan típicas y públicas, la muerte les había dado un aura trágica. Las recorrí fascinado y angustiado buscando saber conocer la vida que se había apagado; imaginaba futuros de Candela. Su alegría constante me dolía. Ví una dedicatoria: “Mamá, yo sé que siempre vas a estar conmigo“.

También buscaba pistas: ¿esa moto imponente en que se monta la tía de Candela le pertenece? ¿Corresponde a sus medios económicos?

Las fotos me dieron un conocimiento emocional e intelectual que los diarios no daban. ¿No había nada que los diarios podían haber hecho para conmover e informar a los que ya sabíamos mucho? Sí. Las hipótesis lanzadas en TV ya eran detectables días antes. La madre de Candela había dicho que ella y los secuestradores se conocían. Ellos sabían que ella no iba a aflojar. De tan clara, era escandalosa; ofrecía una línea de trabajo. Pero recién fue valorada después del asesinato.

Lo que necesitan hoy los diarios masivos y tradicionales –más que en ninguna otra época- es hacer un periodismo de alta calidad en la línea de lo que todavía esperamos de ellos y siempre esperaremos del periodismo: investigar allá donde otros no quieren llegar, explicar con claridad y conmover con honestidad.

Puedo adivinar el pensamiento de algunos colegas: “No había más información al cierre de los diarios“, la noche anterior. Seguro: sólo había aquello que la policía y la justicia tenían o querían difundir. Pero la posibilidad de investigar por delante de la policía está siempre abierta. Los nombres de parientes y amigos estaban a mano, puntas de ovillos guiarnos y avanzar. Claro: para eso tenían que haber empezado mucho antes, con talento y más independencia de las fuentes.

Otra objeción: “¿Con qué podías empardar las fotos de Facebook?“. No hay emparde si se usan herramientas ajenas. Los diarios podrían haber obtenido de las amigas, los compañeros de la escuela, los vecinos, las maestras, etc. un retrato veraz y emotivo capaz de agregar una información que las fotos de Facebook no pueden tener y que necesitan para cobrar aún más potencia.

Otra más: “No podemos dedicar todos los periodistas que se necesitan para trabajos así“. Es muy cierto; las empresas exigen calidad pero no la pagan.

Y más aún, mis interlocutores imaginarios dirán : “Aún pobres como estaban, los diarios de papel agotaron sus ediciones; eso prueba su vitalidad“. Sí, pero qué grado de vitalidad tienen. Los diarios principales venden hoy casi la mitad de lo que vendieron en sus momentos de mayor circulación. Se agotaron porque se ajustaron a un lectorado mucho más chico.

Los diarios argentinos tiene vitalidad. Aunque ganan mucho menos dinero que antes, los pocos diarios sólidos están mucho mejor que diarios muy importantes de países centrales, cerca de la bancarrota. Pero eso no debería tranquilizarlos; las nuevas culturas avanzan rápido. Tienen que adaptarse e ir mutando hacia lo digital con una velocidad que hoy no tienen. Adaptarse y mutar como las especies que sobreviven. Pregúntele al mamut.

Los diarios no pueden imitar a Facebook y a Twitter. Pero veo dos caminos posibles. Uno es inventar un uso de las redes sociales propio del periodismo; tienen con qué, siempre han sido redes sociales, ámbitos de debate, aunque limitados por su tecnología y su verticalismo. El otro (insisto porque es crucial) es ofrecer una calidad periodística que ningún otro medio tenga. Tienen que invertir mucho más en periodismo para llegar al futuro. Tienen que apurarse porque eso no se construye para mañana. Y si no, que le pregunten al mamut.

Categorías: General · Medios masivos · nuevos medios · periodismo · Redes sociales

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